Vista en el Festival de Cine de Donosti.
Bastante indescriptible, hipnótica pero muy fallida. Posee aciertos de montaje (a propósito, ya que el protagonista es un montador de cine) pero el film va dando tumbos entre personajes que vienen y van y gran cantidad de cameos.
Es una carta de amor al cine, pero como película es muy inferior a sus pretensiones iniciales.