Vista entera y aunque la resolución del misterio es casi tan previsible como un capítulo de Scooby Doo, el producto final es de un goce tremendo.
En cuanto al cambio de dirección, pasados los cuatro primeros dirigidos por Burton se nota una leve diferencia, simples matices más presentes en los capítulos 5 y 6 y casi inapreciables en los dos restantes.
En conjunto toda la temporada mantiene el alto nivel con el que arranca y su cierre no puede resultar más prometedor.
A mí personalmente me ha encantado la manera en que evoluciona la protagonista. Se humaniza solo en ciertas aptitudes y en un porcentaje minimalista. Como esa pizquita de azúcar que se le echa al tómate frito casero. Es todo un acierto dirigir al personaje en esa dirección y no anquilosarlo en el punto fuerte de antipatía que tanto y tan bien la caracteriza. Para que su rasgo principal sigua funcionando tan deliciosamente no se debe abusar del mismo.
En resumen, para mí la gran sorpresa del año y se coloca en el top de mis preferidas.