Creo que estamos, salvando las distancias, ante el John Carter de este año.

Creo que no se va a comer un colín en taquilla y que a los que nos ha gustado nos quedaremos con las ganas de más.

Warcraft es una película sencilla, que entra a saco con unos primeros 30 minutos tremendamente atropellados Batman v Superman style. Las cosas se suceden tras una breve introducción en el mundillo orco y uno tarda en situarse pero, cuando se le coge el punto, es una aventura la mar de disfrutable que no se pierde en engorrosas exposiciones (algo en lo que sería muy fácil caer) y nos adentra en un universo muy rico del que no se ha explotado ni una cuarta parte cuando la proyección termina.

Visualmente se lo notan por momentos las costuras pero ello no desluce un trabajo visual que, por lo general, es de primer orden y en ello incluyo unas secuencias de acción muy físicas, donde la brutalidad de los orcos anima, y mucho la función. Son ellos los personajes más interesantes. Una suerte de refugiados con malas pulgas organizados en clanes uno de cuyos líderes es el mejor personaje de la cinta, Durotan, interpretado por Tobby Kebbell. Es Durotan un líder honorable, buscando siempre el bien de su pueblo y su familia. Lo dicho, el mejor personaje de la cinta.

En el bando humano, Fimmel se mueve con soltura con un personaje que carece de relieve, lo mismo que el joven Schnetzer. Cooper y Negga poco pueden hacer, el primero con una caracterización que hace de todo menos ayudar y la segunda con pocos minutos en pantalla. Foster cumple, sólido como siempre.

El guión no es la panacea, aunque se agradece que los dos bandos estén perfectamente motivados y no sea una simple peli de buenos y malos. Es una escritura ligera, obviando exposición en favor de la fluidez del relato, dejando varios meandros argumentales abiertos para futuras entregas que dudo que lleguen a ver la luz a menos que su recaudación sea una sopresa.

Como dije anteriormente, la cinta es algo abrupta en ocasiones, se nota la tijera que a buen seguro nos priva de explorar ese mundo en mayor profundidad. Una lástima. A pesar de ello, cuando el ritmo se estabiliza las taras se diluyen y, al menos yo, he conseguido disfrutar. Quizás las bajas expectativas han ayudado, aunque con X-Men estaban bajo mínimos y aún así me pareció un producto mediocre.

Lo dicho, una sorpresa agradable, recomendable para una tarde de verano, y un blockbuster que no satura, no recurre al más mejor, siempre se mantiene dentro de unos límites y unas ambiciones bastante terrenales, y se agradece.