Es una película feísima, con Tom Hardy desencadenado, haciendo de pordiosero esquizofrénico que se convierte en un par de ocasiones en un moco gigante con dientes. Es tan grotesca que resulta fascinante.
Por lo menos va a toda pastilla para contarte una de persecuciones locas y malo absurdo, todo muy atropellado y rozando lo ridículo y lo confuso a pesar de caber el argumento en una servilleta de papel doblada por la mitad.
Spoiler:




LinkBack URL
About LinkBacks
Citar
