Eso es ser alarmista.

Sólo viene una nueva herramienta.

Como lo fue el motor en los proyectores, el sonido, el color, el celuloide o el digital.

Que quien quiera se quede atrás, adelante, faltaría más. Pero demonizarlo sólo por ser nuevo, es como preferir quedarse en la proverbial cueva.

Habrá fallos y ediciones repugnantes. Como ha pasado con todas las tecnologías nuevas. Pero cuando se depure, será un beneficio en todos los aspectos.