Pues me ha gustado mucho. Las emociones y experiencias como vertebradoras de relatos fantásticos que perduran en el tiempo a pesar de sufrir múltiples transformaciones. La humanidad evoluciona a nivel tecnológico pero no tanto a nivel emocional. Esa narratóloga (maravillosa Swinton), intentando desentrañar el sentido de la vida a través de una análisis tremendamente racional, frío, calculado, para volver, finalmente, a abrirse a sus emociones más primarias, más humanas tras una vida de varapalos, me ha llegado.
No es que sea perfecta, tiene algún bajón de ritmo y a veces se queda corta en lo que quiere contar, pero Miller es un genio y rueda con gusto a pesar de las limitaciones del rodaje.
No gustará a todo el mundo, pero es atrevida y eso en una peli de presupuesto medio-alto es muy de agradecer.