Al pobre director de 500 días juntos, Marc Webb, le han hecho semejante jugarreta (sucia y algo cerda) para darle luz verde a su proyecto de dirigir el reinicio de Spider-man . Sony, aparte de dejarle poca vía libre en muchos aspectos creativos, lo obligó (más bien le obligará) a rodar en formato 3D sí o sí. Vamos, que el 3D se está imponiendo por decreto. No es que me extrañe, pero creo que es bastante probable que el público acabe hastiándose pronto de experimentos y conversiones dimensionales cutres de cara a la galería. Agotarán incluso a aquellos espectadores que quieren ver películas espectáculo/acontecimiento (los que van a ver los dos o tres blockbusters del año). Y digo a ese tipo de espectadores, porque a los que de verdad disfrutamos con el cine, ya nos tienen algo hartitos de las gafitas. Y si los agotan a ellos (su verdadero público objetivo y al fin y al cabo, los que mantienen la industria), se les acabará la gallina de los huevos de oro que acaban de descubrir.
Michael Bay será un director chapucero (lo es), pero a parte de mostrar mierda cinematográfica en formato deluxe, es bastante sincero en sus declaraciones. Podrá tener un ego bastante insoportable, pero es directo y certero en sus comentarios con la prensa. Al menos, sabe lo que quiere. Y no tiene miedo a decirlo. Y eso en Hollywood (la meca de las apariencias), es muy difícil.