La mayor parte de los humanos, por no decir todos, se pasean por toda la película haciendo el gilipollas. No hay misericordia.
Pero por si era poco, meten a esas dos pequeñas criaturitas artificiales mongolizando aún más el patio.
Para la próxima que inviten al autobot bailador de breakdance del anuncio del citroen C4, haciendo paseillos a lo Chiquito de la Calzada.