Y lo gracioso es que algunos se autodenominan cinéfilos, pero oye, que una película de hace diez años ya no les interesa. Así pasa, que cuando cae una película del siglo pasado ante sus ojos, su análisis no pasa de "es mazo cutre".
Y lo gracioso es que algunos se autodenominan cinéfilos, pero oye, que una película de hace diez años ya no les interesa. Así pasa, que cuando cae una película del siglo pasado ante sus ojos, su análisis no pasa de "es mazo cutre".