Vista esta tarde, para mí una delicada pieza de orfebrería realiza por Hogg, muy cuidada en las formas y en los tonos para al final más que contar una historia, plasmar (con la estimable ayuda de Béla Bartók) un estado de ánimo, el desarrollo de un proceso anímico que, por intuido no creo que deje de perder interés.
Alabar por lo demás el doble papel de la Swinton.
Saludos