Se puede agrupar a este director con otros nombres como Rob Zombie ("The Lords of Salem", "Los renegados del diablo"), Ti West ("La casa del diablo"), Ben Wheatley ("High-Rise", "Kill List"), Cattet & Forzani ("Amer") o Geoghedan ("Todavía estamos aquí") que evocan de manera formidable el cine de explotación de los años 70. En este caso, Strickland homenajea el eurosoftcore de Franco, Rollin, Borowczyk o hasta Fassbinder. Desde esos títulos de crédito congelados hasta la atmósfera malsana, todo está muy bien recreado en este relato pausado y elegante. Está claro que no es para todos los paladares como los autores mencionados, pero es de agradecer que aún existan directores con semejantes inquietudes. Arthouse para nostálgicos y amantes del Cinema Bis.
Por cierto, ya está en marcha con In Fabric, un film de fantasmas en clave eurotrash.