Quizás no sea la gran opus magna del nuevo siglo, pero es indudable que tiene grandes momentos de cine y un virtuosismo poco común. Los actores están inmensos, Brody, Jones y un sorprendentemente diabólico Guy Pearce. Creo además que llega en un momento clave para el pueblo Palestino, aunque el film intente evitar entrar en la controversia y prefiera cargar contra el sueño americano. Por lo demás, el trabajo de Brady Corbet es grandilocuente pero a la vez intimista aunque suene contradictorio y resulta toda una experiencia en pantalla grande... Porque este film hay que verlo en el cine, así que corred antes de que la retiren.