No, no es la próxima “pintura” del artista alemán. La caja de Pandora representa la “esperanza” que ayuda a todos los hombres a soportar los males que se extienden por el mundo.. Esperanza es lo único que le queda al realizador alemán y a su colonia de fieles seguidores, entre los que me incluyo, para que de una vez por todas le levante la falda al séptimo arte.

Su estilo de dirección es afilado, asíncrono, lleno de madejas inconformistas y de una sutileza embriagadora, pero sólo dios sabe porqué se desdibuja en cada una de sus últimas películas como si “cagarla” le fuera la vida en ello. Me decía un amigo de esos que saborean el cine como un helado de chocolate, sin prejuicios y con entrega, que Petersen la ”caga” por ser excesivamente pasional en su trabajo, y me sacaba a relucir la frialdad sutil de Kubrick como ejemplo de antítesis pasional. No sé, está claro que Uwe Boll es un claro ejemplo de como la sobredosis pasional puede hacer borrones en un expediente, aunque este caso concreto dé para mucha más literatura “medieval”.

Sea lo que sea, para mi, Petersen es un magnífico director al que hay que comprarle una brújula o regalarle un mapa, porque tiene la infraestructura intelectual necesaria para colocarnos una obra maestra de tamaño napoleónico. Su Troya descafeinado y “Bradpitizado” o su Poseidon rodado con estreñimiento crónico, son claros ejemplos de cómo rozar una “masterpiece” para al final hundirte en el abismo de la mediocridad injustificada. Y si hablamos de “The Perfect Storm” pues…. mejor no.

Recuerdo gratamente su delicioso e interminable “Submarino” o su hitchcockiana “la línea de fuego”, dónde se ve quizás su lado más artista y menos “comercial”, con dos películas sufridas pero genialmente rodadas, o ese más que decente trabajo llamado “Enemigo mío” con aquel Dennis Quaid desconocido en su buen hacer.

En resumen, aunque a más de un Gabriel Yared se le ponga dura cada vez que Petersen se pegue una hostia con sus películas, yo desde aquí quiero levantar la bandera de la esperanza (caja de pandora) con esta reflexión no exenta de cierto elitismo etílico, con la fe de que algún día Wolfgang Petersen nos regale una de esas obras que quedan perpetuas en la memoria de los tiempos. Tiene los ingredientes de la obra maestra, sólo le falta la mezcla, esa mezcla que sólo unos pocos alcanzan en el olimpo de los dioses cinematográficos.. ¡Vamos Pete! ¡Ábrenos la caja de Pandora y muéstrale al mundo cuan equivocados están!.

¿Qué opináis de Petersen? ¿Tiene lo que se merece? o ¿Ha perdido el norte?, yo seguiré esperando al "punto de inflexión"....

Salu2.