La primera vez que sueña DiCaprio con su mujer, se aprecia como sangra abundantemente por el abdomen (lo que encaja con la posterior revelación de que le disparó en el abdomen). En su segundo sueño, él ayuda a la interna que mató a sus hijos a depositarlos en el lago, mientras le pide perdón a una niña por no haberla podido salvar.
Nunca se explica como la mujer desaparecida huyó y no presenta herida ni mancha alguna. Además le "reconoce" como su marido.
Cuando se infiltra en el pabellón C, un interno le dice que no se fíe de su compañero (lo cuál es una pista de que su cerebro empieza a recordar quién es Ruffalo). Luego no quiere ver el papel que ha conseguido Ruffalo sobre el paciente número 67.
En el desenlace, cuando estalla el coche, se ve como antes de que explote, su mujer y la niña, quedan esperando a una "irremediable" muerte.