Llega otro punto crítico del proyecto. Estaba realmente preocupado con que la tele no aguantase en la pared y se cayese. Os cuento.
Cuando me insonorizaron la sala, les pedí que en la pared en la que iría la tv (y en algunas otras) hubiese una falsa pared para poder esconder (por estética) los cables, enchufes y demás y para poder agujerearla sin causar una pérdida en la calidad de la insonorización.
Los operarios me instalaron un falseado de pladur con una gran tabla de madera de 1’5 cm de grosor en la parte trasera de esa falsa pared de pladur y me aseguraron que ahí podría anclar la tele sin ningún problema, que aguantaría. Los sudores fríos vienen cuando empiezas a leer las instrucciones del soporte de pared (compré el oficial de LG, mucho más barato que otras opciones que vi) y pone que sólo se puede utilizar en paredes de cemento… Glup. También dudaba mucho si utilizar los tornillos oficiales (mucho más largos y que podrían llegar a dañar la insonorización) o unos que me dejaron los operarios de apenas 4cm pero que me aseguraron que irían bien y que no dañarían nada.
Finalmente toda esta preocupación no fue para tanto, era más el miedo a cagarla. Hice una prueba con los tornillos cortos y todo fue bien. Dejé unas pesas de 40 kg colgando de unas bolsas de plástico durante 5 días antes de colgar la tele para asegurarme que el soporte y la pared aguantarían.
Por supuesto, no todo puede ser tan fácil. El día que me pusieron la moqueta, me dispuse a colgar la tele de la pared para, POR FIN, estrenar la sala al día siguiente y… ¡sorpresa! Era el momento de quitar la base de la tele que la mantenía de pie, pero dos de los tornillos se barrieron (que cedió la muesca de estrella y no los podía sacar con el destornillador, vamos) y no tenía manera de sacar la base. No os podéis ni imaginar el bajón. Bueno, sí, sí podéis (afortunadamente, aquí nos comprendemos los unos a los otros, jajajja).
Como era tarde y no iba a poder solucionar el problema en ese momento, coloqué la tele en el soporte de pared aprovechando que éste era móvil y pude extender el brazo móvil para que la base de la tele no chocase por detrás con la pared.
Después de sopesar varias opciones y después de varios días de bajón, conseguí arreglarlo comprando una Dremel y haciéndole a las cabezas de los tornillos un corte recto para poder sacarlos con un destornillador plano. ¡¡Qué mal lo pasé hasta que pudimos solucionarlo!
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