Bienvenido al hilo, Tripley. Ciertamente esta primera parte de la obra de Bergman está más atada a ciertas convenciones melodramáticas de la época, con cierto contenido social. Creo que ya hablamos de puntos de contacto con Capra en Llueve... o de los melodramas de Stahl o Cromwell en Música... Yo diría que más que volverse más "tranquilo" (cosa que en ningún caso afirmaría, más bien diría lo contrario), el cine de Bergman gira progresivamente hacia el interior, abandona los apuntes sociales y se encierra en las "cuatro paredes" de las a menudo atormentadas psicologías de sus personajes, en especial en sus relaciones de pareja, a veces incluso invocando los demonios más aterradores (como en De la vida de las marionetas o La hora del lobo). En esa fase inicial de su obra, Bergman trabaja casi siempre a partir de materiales ajenos (en muchos casos, obras de teatro), aunque habitualmente participe en los guiones. Pero el Bergman "bergmaniano" aún está por llegar.
Tengo pendiente el comentario a su trilogía sobre el silencio de Dios, uno de los momentos culminantes de su obra. A ver si la semana que viene puedo hacerlo.




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