Eso es, es una cuestión de falta de empatía y de acuerdo social, de egoísmo, no de política. El juego busca seguramente que valoremos lo que teníamos y perdimos, o más bien lo que deberíamos haber tenido y no pudo ser. El que ve algo progre en ese mensaje precisamente está intoxicado por la política. Es un juego sobre la falta de humanidad actual, la polarización que deshumaniza.