No os calentéis la cabeza. ¿De verdad le dáis importancia a que una película tenga o no un Goya o veinte, con la cantidad de chanchullos y decisiones (y películas) vergonzantes que hay purulando por la lista de nominados cada año?
A mí siempre me han interesado estos premios lo mismo que saber quién queda en el puesto decimocuarto en Eurovisión, pero es que después de ver cómo Nicole Kidman no ganaba un Goya (todavía me entra la risa floja, perdón por la carcajada) le doy tanta credibilidad a esto como a una anécdota de Pinocho.
Por fortuna, luego la gala de entrega ofrece la misma calidad e interés que las películas que premia... por eso no las ve ni Dios.
Vea más cine español...