
Iniciado por
Dr. Morbius
Como aficionado que lleva cuarenta años viendo películas en el cine, he pasado por todas las fases de esta “enfermedad” llamada cinefilia: la visión candida e inocente que da la niñez y juventud, la del neófito asombrado de descubrir films que te revelan cosas que te remueven las entrañas, el del ridiculo pedante que porque ha visto dos pelis de Bergman, Olmi, Dreyer o Tarkovski se cree más espabilado que los demás, el experimentado y asentado que ya solo ve referencias cinefilas por todos los sitios... y la actual, que es a la postre la que más me gusta: ver una película y disfrutar de las cosas positivas, zambullirte en ellas sin reparos ni ridiculo alguno, y relativizar las malas, analizarlas como lo que son, partes de una experiencia de dos horas que una gran cantidad de personas han creado para ti, para que las veas (a ser posible en una sala oscura, al lado tus semejantes, y sí, escuchar sus risas, sus gritos y sus quejidos), y pases un rato entretenido en otro lugar, y si sales un poquito conmovido, o cambiado después de ello, mucho mejor...