Salvables eran los personajes secundarios de Barbossa, Barbanegra y la citada escena de las sirenas, aunque el problema no estaba en la dirección de Rob Marshall, sino en el guión de Elliott y Rossío, dos personajes sobrevalorados que en plena cresta de la ola se han dedicado a mezclar elementos gratuitamente para cerrar el número de páginas solicitadas por Disney. Y no sólo lo digo por la cuarta, ya que esa pereza ha crecido gradualmente en cada secuela.
Yo les bajaba el sueldo. Ya verían como se alimenta la inspiración.