Probablemente tengas razón.
Tengo una amiga que no acaba de comprender que necesidad tiene Branagh a estas alturas, ya con 62 años de edad, y plenamente consolidado, de meterse como asalariado en encargos de estudio tipo Cenicienta, Jack Ryan, Artemis Fowl, o los Poirot de la productora de Ridley Scott (¡se va a estrenar el tercero ya!), en vez de hacer más adaptaciones de Shakespeare o dedicarse en exclusiva al teatro. Quizá la respuesta sea una mezcla entre el amor por el cine (vamos, que necesite rodar si o si, estar activo), y que estos encargos le financien su compañia teatral o proyectos cinematográficos más personales como All Is True o Belfast.
En cuanto a Lowery, quizá proyectos como este sean el peaje a pagar para tener más cosas como A Ghost Story o The Green Knight.
PD: Uno de mis sueños humedos cinefilos es que Branagh, antes de fallecer, lleve a cabo una adaptación de Antony and Cleopatra a gran escala, con medios, libertad creativa y demás. Me encanta esa obra y creo que está muy infravalorada (comparada con las que siempre aparecen en la cumbre) dentro del canon del bardo.