Pues a esta altura es la existencia misma del cine lo que me provoca ese placer. El cine es un milagro y debemos sentirnos privilegiados de poder amarlo, disfrutarlo, sufrirlo y compartirlo, como hacemos aquí

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El cine genera ese extraño experimento de estar fuera, de ver sin ser visto, de fisgonear, el pudor de mostrar lo propio, ser otro. Pero aunque me escamotee mi propia cara, me revela constantemente otra que no conocía, porque ese que está ahí en la sala oscura y llora, ríe o emociona también soy yo, y esa risa, ese llanto y esa emoción son también reales y son también mi vida. Por eso el cine es un milagro, es poder ser dos y seguir siendo uno.
Sería interminable la lista de pelis que me potenciaron ese placer (hoy por ejemplo, todo eso me pasó al repasar Erase una Vez en América, de Sergio Leone) por eso me limité a compartir la sensación general de que el cine me alimenta
Y agradezco que mi enorme curiosidad y mi avidez por ver, leer y escuchar cine, me sigan generando mas dudas e interrogantes que arrogantes certezas.