Cita Iniciado por jmac1972
Hombre. Está sobrevalorada porque casi todo el mundo cree que es el mejor western de la historia, y a mi no me lo parece.
Porque no me lo parece?
Porque en realidad se apoya en los ticks de la mayoria(sino todas) las peliculas de Eastwood. Una bonita puesta en escena al servivio de un argumento manido y lleno de clixés, que aporta poca cosa a un genero en el que todo ya se ha inventado.

Saludos

P.D.: Y no me aprietes mas que hace tiempo que no la veo.
Bueno, esto ya es un argumento ( con el que no estoy de acuerdo )

El western es un género que, como todos, tiene una serie de constantes propias; hay westerns que siguen esas constantes al pie de la letra, otros intentan ser "originales" y se apartan, y otros parecen seguirlas cuando en realidad las están subvertiendo; a mi personalmente me encantan este último tipo de películas, y de las que estamos comentando creo que Centauros del desierto y Sin perdón pertenecen claramente a esta categoría, mientras que Solo ante el peligro y Raices profundas lo intentan de forma un poco más discursiva (aún siendo buenas pelis, sobre todo la segunda) y Rio bravo es un western modélico que magnifica el canon de peli de "compañeros" y lo eleva a su máxima potencia.

¿Porqué aparto Centauros del desierto y Sin perdón del resto? Pues porque son de ese tipo de western extraño y poco común que en otro post definí como "westerns bergmanianos", a los que podríamos añadir El hombre del oeste de Anthony Mann, Seven man from now de Budd Boetticher, A través del huracán de Monte Hellman o Pat Garret & Billy the kid de Sam Peckinpah; el hecho de que sean poco comunes no es en si mismo una virtud, pero en este caso son obras todas ellas que logran una extraña perfección y profundidad.

¿De donde proviene este aire bergmaniano y enrarecido que comento? Son muchos factores: en general se trata de películas muy violentas, pero no meramente a un nivel físico sino a un nivel moral: el verdadero drama tiene lugar en el propio alma de sus protagonistas, y los decorados, los exteriores, los tiros, no hacen sino representar su lucha interior y sus demonios.

Los protagonistas de estos westerns nunca son héroes de una pieza, y sus antagonistas nunca son simples malos a los que odiar, de hecho se parecen tanto a ellos mismos que son como distintas facetas de una misma persona: así, en Sin perdón, los cuatro veteranos cowboys no son más que diferentes encarnaciones de un mismo ser al que se le niega la paz y el descanso, perseguido por un pasado lleno de violencia y mezquindad, un pasado elevado por los oportunistas a la categoría de leyenda para solaz del populacho.

Por mucho que lo intenten, estos personajes no pueden huir de sus demonios: unos intentan sacar provecho de ellos viviendo de la fama de glorias pasadas (el inglés), otros lo emplean para imponer su ley (el sheriff) y otros deciden desparecer del mundo al que inevitablemente regresan por el viejo impulso del dinero; todo empieza de forma casual, pero el viejo demonio de la codicia lleva ahí dormido durante años, esperando para aparecer a la menor ocasión.

Por el lado contrario, se nos presenta al joven granjero corto de vista que quiere ser un asesino, un personaje que en algunos aspectos parece un primo espiritual del Kikuchiyo de Los 7 samurais que se debate entre sus humildes orígenes y su fascinación y odio por los samurai; pero, por mucho que lo intenten, ni el granjero puede convertirse en asesino ni el asesino puede convertirse en granjero, y Will Munny lo demuestra en la frialdad con que pronuncia su famoso diálogo, "Es una cosa terrible matar a un hombre, le quitas todo lo que tiene, y todo lo que puede llegar a ser".

Todo ello está narrado con un aire melancólico que bebe más de Ford que de Leone, puesto en escena con un gran sentido del empleo de exteriores a lo Mann y un uso de los elementos naturales (lluvia, polvo) similares a los de Kurosawa; Clint crea una atmósfera sucia y poética al mismo tiempo, lírica, violenta y tristemente reflexiva, un viaje oscuro e intenso hacia el horror del interior de estos supuestos héroes, como si fuese el Corazón de las tinieblas particular de Eastwood.

:ipon

PD: Duke tiene razón en las analogías entre Josey Wales y Will Munny; de hecho, ambas películas comparten una escena: en la primera, Wales encuentra una pistola entre los restos de su casa humeante y practica con ella hasta afinar su puntería contra un poste. En la segunda, Munny intenta hacer puntería con su pistola, rodado con planos casi idénticos, pero las cosas ya no son como eran y no es capaz de acertar a su blanco. Ambos personajes son primos hermanos, aunque se diferencian en el origen de su violencia: Wales es un hombre pacífico cuyo demonio interior despierta ante el asesinato de su familia; el demonio de Munny es parte indisoluble de él mismo, solo espera el momento adecuado para volver a salir. Wales busca la redención; Munny no espera redención alguna.