Me divierte enormemente que haya un montón de gente en mi entorno indignada con Megalopolis porque son incapaces de posicionar la obra ideologicamente. Esto es así porque tiene mas aristas de las que pueda parecer.
Critica y ridiculiza hasta el extremo bufo y grotesco los populismos extremistas de nuevo cuño, pero también advierte sobre el posible tecnofeudalismo que un tipo como Cesar, que recordemos que derriba las casas del populacho sin ningun miramiento para hacer sitio para su urbe utopica, pueda acabar implementando de adquirir poder real (los insertos durante su discurso final de imagenes de archivo de Hitler y Mussolini son reveladores en este sentido, por ejemplo), y de hecho Coppola cierra la pelicula con Cesar transfiriendo el poder de parar el tiempo al amor de su vida (¿nos está diciendo Coppola que el no se ve capaz de hacer cine, de crear arte, sin Eleanor?) y sosteniendo que el futuro esta en manos de nuestros hijos.
Sin embargo, aun con todas sus imperfecciones, contradicciones y miserias, sostiene Coppola, el artista visionario puede y debe intentar usar su don para intentar construir un mundo mejor, pero en lugar de hacerlo destruyendo el sistema y sus instituciones, idealmente ha de contar con el apoyo del poder financiero y el legislativo. Los tres han de trabajar en armonía.
Esto es algo que, durante decadas, no estuvo en el guión, donde Cesar hablaba de destruir el pasado y desmantelar por completo el sistema. Un Cesar que acababa muerto junto con su mujer, y donde Megalopolis se revelaba como un quimera, algo utopico que los poderosos jamas permitirian que se materializase.
El Coppola anciano parece decirnos: se necesita al sistema, a las instituciones, para crear arte de manera estable y feliz. En realidad yo quiero que me financien las peliculas. He pagado Megalopolis de mi bolsillo porque no me ha quedado mas remedio.
También se necesita amor. Si no se ama, la especie humana carece de futuro, de esperanza.
Nada en esta obra es sutil o especialmente profundo, ni pretende serlo, y para frustración de muchas personas, tampoco ofrece ninguna respuesta (el propio libreto es consciente de ello al poner en boca de Cesar en un momento dado que lo más importante es plantearse las preguntas correctas y plantar la semilla de la conversación sobre la necesidad del trabajar juntos por una sociedad mejor), ni se preocupa especialmente de concretar y contextualizar elementos de la trama (como funciona Megalón, la bioarquitectura de Megalopolis, los problemas reales de la clase trabajadora de Nueva Roma). No es esa su prioridad, como buena fabula de realismo mágico, aunque muchos lo achaquen a una escritura descuidada. La ciudad en si misma es inmaterial, afirma Cesar en un momento dado. Lo importante es la necesidad de hablar de ella.
Lo importante de Megalopolis, mas alla de que cinematograficamente hablando me parece una obra majestuosa, pensada hasta el ultimo detalle (salvo algunos problemillas de un montaje demasiado apresurado durante los ultimos 20 minutos, pese a contener, como en el resto del metraje, soluciones visuales brillantes), son las cuestiones que plantea, y la defensa a ultranza que hace de los valores tradicionales, sumado al hecho de que te conmueve, te fascina y te hace reir. Si te enfrentas a ella dejando el cinismo a un lado, algo dificil en estos tiempos, probablemente te atrape su desarmante sinceridad, su encantadora ingenuidad (la historia de amor de Cesar y Julia parece sacada de una pelicula de los años 30, por ejemplo), así como su caracter juguetón, irreverente e iconoclasta.
Que pelicula mas bonita, leche. Y especial, muy especial.