¡Bienvenido a mundodvd! Regístrate ahora y accede a todos los contenidos de la web. El registro es totalmente gratuito y obtendrás muchas ventajas.La verdad es que toda la escena de la autopista fue impresionante.
Un mago nunca llega tarde, Frodo Bolsón. Ni pronto. Llega exactamente cuando se lo propone.
Pues yo es de esas película que iré a verla, que me llevo un palo, pues me lo llevo. Que me encanta, pues me pondré a aplaudir con las orejas. Independientemente ya solo con el duo de protagonistas yo me subo al barco y allí me quedaré![]()
Dicho lo cual, da un poco de mala espina que su compositor, su montador y su director de fotografía de toda la vida hayan dejado paulatinamente de trabajar con ellos porque básicamente, se les subió la fama a la cabeza, y ahora, Hugo Weaving, uno de sus amigos de toda la vida y actor principal de gran parte de su filmografía, diga que tras acordar inicialmente aparecer en Matrix 4, recibió un mensaje de texto (¡ni siquiera concertaron una reunión cara a cara!), donde se le decía que habían cambiado de idea.
No me gusta. Esto no está bien.
Que como dice Don Davis, desde 2003 la vida personal de las W no ha sido precisamente sencilla a nivel emocional y de gestión de los cambios que estaban atravesando, pero leñe, las cosas se podían haber hecho de otra forma, creo yo.
Última edición por Branagh/Doyle; 02/10/2020 a las 11:56
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.
Me olvidaba de Lazos Ardientes (Bound, 1996), mitad cine negro clásico con atracos, mitad thriller erótico lesbico . Muy buen debut de las hermanas. Ya estaban todos allí, ellas escribiendo y dirigiendo, Bill Pope como DP y Don Davis componiendo la música.
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.