Al visualizar la primera parte, me había encontrado con una agradable sorpresa que aportaba un cierta frescura tanto a la industria, como al género de terror. Con una brillante dirección y una premisa escueta, sencilla, pero a la vez atractiva e intrigante, conseguía atraer la atención del espectador con una trama llena de misterios, tensión e incógnitas. Y todo ello sin apenas articular diálogo alguno.
Después del final de su predecesora, tenía mucha curiosidad por ver el rumbo que adoptaba la secuela. Y afortunadamente, no me ha decepcionado en absoluto, estando a la altura de la primera parte.
Al igual que en la anterior entrega, en esta los misterios e incógnitas se revelan de manera progresiva, paulatina y puntual. Eso ayuda en primera instancia a mantener nuevamente el interés por lo que acontece en pantalla, esperando averiguar algo más sobre los sucesos que dieron pie al mundo postapocalíptico en el que se encuentran inmersos los personajes y por otro lado, a reservar ciertas incógnitas de cara a una tercera entrega, para que así se siga preservando un elemento de misterio que mantenga la atención del espectador.
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Nuevamente destacan a nivel humano los protagonistas y me atrevería a decir, que incluso empatizas más con ellos que en la primera entrega. Hay personajes como la niña que sufren un desarrollo y progresión muy importante en esta secuela, otorgándole un mayor valor que podría decirse que sirve a modo de "redención" por los errores cometidos en la precuela. Ese empoderamiento hace que el espectador empatice más con ella.
También cabe destacar el personaje de Cillian Murphy, que a pesar de debutar en esta entrega, sufre una evolución muy acentuada y rápida.
Esto implica que Emily Blunt pase a un segundo plano al igual que el hijo, pero aún así, sigue demostrando una cualidad interpretativa descomunal, donde se come la pantalla cada vez que hace acto de presencia.
En cuanto a la dirección, en este caso Krasinski busca sorprender en el montaje mediante la construcción en el tramo final de la cinta, de dos acontecimientos paralelos que va mostrando uno detrás de otro, de manera consecutiva, ambos sucediendo en dos espacios distintos y con protagonistas diferentes. Me ha parecido todo un acierto que aporta frescura y diferenciación en el montaje.
Al igual que repiten muchos aspectos positivos, también vuelven a hacer acto de presencia algunos negativos, como algunas conveniencias argumentales y la torpeza previsible de algunos personajes, que desembocará en problemas y amenazas.
Spoiler:
En cuanto a la duración, perfectamente medida. Se nota que Krasinski domina a la perfección los tempos, sabiendo lo que quiere contar y cuando contarlo.
Me parece una de las sagas más inteligentemente creadas de los últimos años y no porque cree una trama única, insólita, profunda o complejísima, sino por la gestión de la misma. Sabe utilizar inteligentemente un elemento poco explotado en el cine como la ausencia de sonido, como catalizador de toda la trama y epicentro del desarrollo de sus personajes. Esto a su vez implica que el espectador aprecie más la parte visual (que nuevamente, vuelve a destacar con potencia en esta secuela). Además suelta "migitas de pan", contando poco a poco lo que sucede y dejando misterios e incógnitas que justifiquen futuras entregas, pero a su vez, sin tener la sensación de que estire artificalmente la trama, porque dedica el espacio justo, necesario y preciso para desarrollar cada evento, cada personaje, cada motivación y cada evolución. En ningún momento aburre y consigue en todo instante mantener la atención e interés del espectador. Por todo ello, creo que es una saga que de manera brillante sabe jugar sus cartas a cada debido momento y ofrece a cambio, un espectáculo fresco y diferente a lo que predomina últimamente en la industria.
Al igual que en el caso de la precuela, creo que esta secuela es digna de un 8. Ojalá siga manteniendo este nivel y sepa cerrar a tiempo la trama.