Ridícula es toda la patulea de activistas que quieren forzar su ideología y cuotas identitarias y de representatividad en personajes que les son ajenos y que no fueron escritos con ese fin en absoluto. Choca aún más porque la adaptación en general es bastante fiel. Y si, como siempre, acudimos a las fuentes originales, constatamos que dos de las mayores ambiciones de Porthos son la fortuna sobrevenida y especialmente, un título nobiliario y que por ello su interés afectivo es una viuda rica, con la que espera, y consigue, desposarse. Ergo sí, es una concesión. Una licencia. Una gilipollez que ni viene a cuento ni viene en el "cuento".