Venimos de aquí: http://www.mundodvd.com/reivindicand...3/#post4301657
Y, por no ensuciarlo en exceso, abro hilo específico. Abro hilo para comentar mi obsesión sobre "Quella villa accanto al cimitero" pero por favor, servíos comentar cualquier cosa sobre Fulci, sobre cine gore, sobre italianadas, o cualquier otra cosa que vaya con la temática.
Desde que vi su sucia carátula en el videoclub, editada por José Frade Vídeo, "Aquella casa al lado del cementerio" se ha convertido en una película fetiche para mí, aunque no la pude ver hasta mediados de los 90. La he visto, quizás, docenas de veces, ha llegado a convertirse en una obsesión para mí desentrañar ese misterio que la película parece ocultar.
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No soy ningún estudioso (ni siquiera un buen conocedor) de la obra de Lucio Fulci. He visto sus películas más básicas, Nueva York bajo el terror de los zombis, El más allá, y en un pase nocturno algo etílico y lejano, El destripador de Nueva York... poco más. Aún así, reconozco su capacidad para componer atmósferas extrañas, sugerentes, para crear un clima onírico que te convierte, si entras en su película, en partícipe de una pesadilla. Eso, unido a su capacidad para capturar imágenes impactantes, le convierte en un autor con una serie de inquietudes más allá del exploit económico, un tío con un estilo propio y una serie de temas en los que suele incidir, que le alejan definitivamente de otros italianos mucho peor parados con los que a veces se le compara, como Lamberto Bava, Claudio Fragasso, y calaña aún peor. Fulci es, indiscutiblemente, uno de ellos (por medios, por época, por forma de rodar...) pero se aleja infinitamente de esa gente debido a su estilo. Y es que él tiene un estilo.
Se dice a veces que las películas de Fulci no tienen sentido, ni se le espera. Que son puzzles a base de imágenes icónicas, desfase gore e ideas bizarras. Esto se ha referido sobre todo a su "trilogía de las puertas del infierno": Miedo en la ciudad de los muertos vivientes, El más allá, y la película que da título a este post. No voy a hablar por las otras dos (Miedo en la ciudad... ni siquiera la he visto) pero yo no estoy nada de acuerdo con la idea de que Aquella casa al lado del cementerio carezca de sentido.
Aquella casa al lado del cementerio tiene sentido. ¡Tiene que tenerlo! Es como si Fulci hubiese encriptado toda su trama entre toneladas de témpera roja y maquilajes ochenteros. Hay una serie de puntos de conexión que a mi modo de ver, forman una "línea de puntos" coherente, cosas que, por separado, no significan o no tienen porqué significar nada, pero que todas juntas, ¡no puede ser casualidad!
Un ejemplo. Casi al principio de la película, la familia que acaba de llegar a una nueva casa ve que la puerta del sótano está condenada. El padre intenta abrirla por la fuerza (sin éxito). A continuación se sirve de una serie de objetos, digamos, fálicos (una llave, un cuchillo) para forzar la cerradura atrancada, y esta vez lo consigue.
Mucho más avanzada la película, la esposa de este hombre tendrá una imperiosa necesidad de abrir la puerta, pues su hijo se ha quedado encerrado dentro. Intenta, primero, empujarla por la fuerza, y a continuación, usa los mismos objetos de los que se sirvió su marido. Pero ella no logra abrir la puerta. ¿Simple coincidencia? ¿O un intento de plantear una simbología consciente?
Voy a intentar a examinar la película y de exponer, punto por punto, mis ideas y sospechas. Hasta ahora siempre he tenido claro que esta película es más de lo que aparenta, pero nunca he intentado hacer un texto verdaderamente coherente de poner las cosas en su sitio.
La película empieza con una escena muy típica: un aullido lobuno con una pinta de salir de un archivo de sonido antiquísimo, tumbas, una casa llena de telarañas y mugre, desnudo femenino parcial... una muchacha se viste, y busca a su compañero, un tal Steve, cada vez más nerviosa. La casa, además de necesitar un buen lavado de cara y una tonelada de pintura, tiene unos ruidos de lo más extraños, acompañados por música psicotrónica italiano-ochentera.
La chica encuentra al chico finalmente, ensartado y reventado por armas cortantes diversas. Poco después es asesinada de forma nada convincente (un cuchillo le atraviesa el cráneo y le sale por la boca... imagen poderosa de dudosa aplicación práctica en la realidad, pues el cráneo es MUY duro). "Alguien" la arrastra lejos de plano.
Este prólogo es el primer WHAT THE FUCK de la película. A continuación conocemos al doctor Norman Boyle y su familia, que se trasladan a Nueva Withby para que él investigue la muerte de su colega, el doctor Eric Peterson, que al parecer asesinó a su joven amante para luego suicidarse.
Pensamos (yo daba por sentado, al menos en los primeros visionados) que ese punto de partida es lo que hemos visto en el prólogo, la pareja asesinada son Peterson y su amante. Pero no. No solo nos dicen que Peterson se colgó en la biblioteca donde trabajaba (se supone que él la mata y se suicida) por lo que el tipo destrozado a cortes que vemos al principio no sería calificado como suicida por ningún forense competente, sino que la joven del prólogo le llama varias veces "Steve". No Eric.
Por lo tanto, si no son Peterson y su churri, ¿quienes son los del prólogo? Ni lo sabemos, ni lo sabremos jamás puesto que no vuelven a aparecer ni se les menciona.
Vemos entonces a Susan Boyle y su hijo Bob (los críos italianos de los 80 dan más miedo que los monstruos). Bob, que habla con una niña que aparece y desaparece de un cuadro, rogándole que no vaya a la casa a donde va a mudarse. Cielos, ¿será que Bob tiene "el resplandior"?
Boyle aparece con su jefe (interpretado por el propio Fulci) hablando sobre el trabajo de Peterson y sus investigaciones, que ahora Boyle debe completar, intentando averiguar por el camino que le ocurrió al buen doctor para armarla como la armó. Y de nuevo, nada se nos dice, ni se nos explica: se habla de que Boyle y Peterson son "científicos" y que había un "experimento" que Peterson hacía y Boyle continuará, pero no sabemos ni en qué consiste, ni que tipo de científicos son... estamos en la más absoluta oscuridad.
"Aquella casa..." es varias películas a la vez. Es una crítica que suele hacérsele. Es, por una parte, un exploit de "El resplandor" (o si se quiere, de niños con poderes mentales, tan en boga por la época gracias a la literatura de Stephen King). Es también un "spaguetti-slasher" una película de crímenes con regodeo en los asesinatos y con un atacante misterioso del que nada sabemos pero cuya presencia se siente; es una historia sobre mad doctors, hay también elementos fantasmales del Más Allá y es por último una intriga en torno a una casa ubicada junto a un cementerio (la casa, todo un acierto, es un personaje más) y que tiene no pocos visos de "embrujada".
Quien mucho abarca, poco aprieta y el cocktail podía haber resultado indigesto, de no ser porque Fulci se permite dividir prácticamente su película en fragmentos que va sembrando de pistas, separando (más o menos) bien los diferentes elementos narrativos.
La película posee un clima fantástico, irreal, y donde se tiene la sospecha de que muchos personajes son más de lo que aparentan y saben más de lo que dicen. Boyle toma el cargo de su predecesor y descubre que las investigaciones que hacía en la biblioteca no tenían nada que ver con el supuesto "experimento" que realizaba, centrándose en la búsqueda de archivos antiguos de personas desaparecidas. Sobre el asunto flota un nombre ominoso que, al estilo de "Voldemort" de la saga Harry Potter, nadie parece querer saber o reconocer que sabe, nada al respecto: el doctor Freudstein.
Los elementos se acumulan. Al irreal golpe de efecto de que la familia Boyle vivirá en la misma casa que Peterson (esto es, una casa donde un hombre descuartizó a una mujer, con el mal rollo que me daría eso a mi) resulta que hay una lápida en el salón de la casa (sí, sí, EN EL SALÓN) que parece pertenecer al dichoso doctor Freudstein. Y tras una alucinación de Bob sobre un maniquí en un escaparate que explota, revelando estar lleno de sangre y órganos, aparece por la casa una misteriosa niñera que tiene el mismo aspecto que el maniquí.
El decano de la biblioteca le pide a Boyle explicaciones sobre porque este, una noche, fue con su hija a ver a Petersen y se lo llevó aparte, a lo que Boyle responde que eso nunca sucedió y que él tiene un hijo, no una hija. No es la única persona de la ciudad que recuerda haber visto a Boyle antes por allí, aunque este asegure que jamás ha pisado el lugar: el comportamiento de la mujer que les consigue la casa es ciertamente sugerente en ese sentido.
Muchos dicen, en teorías interneteras, y creo que algo de eso hay, que la película tiene una subtrama sobre el adulterio que daría sentido a muchas partes obtusas de la narración. Algunos puntos lo apoyan, en mi opinión, de forma casi definitiva. Petersen engañaba a su mujer con una chica mucho más joven. Al principio de la película, cuando Lucy Boyle sugiere a su marido que debería pasarse a ver como está la viuda de Petersen, este se niega tajantemente, despreciando la idea con cierta incomodidad y asegurando que él casi ni conocía a la mujer de su colega.
A su llegada a la ciudad, en la agencia inmobiliaria la dueña dará por sentado que había visto antes a Norman allí, en esa misma ciudad en la que él asegura no haber puesto nunca los pies. Tras decirle él esto a la agente inmobiliaria, se llega a un momento de tensión entre marido y mujer, de culpabilidad / sospecha, una escena que podía estar sacada de cualquier película de cuernos. Me cuesta mucho creer que esa escena esté planificada así "porque sí" o por casualidad.
No son momentos conscientes, no te lo dicen a la cara, pero en posteriores revisiones de la película, se va haciendo cada vez más evidente. A todo esto hay que añadir que Lucy Boyle toma unas pastillas para alguna clase de enfermedad (no sabemos que tipo de afección sufre) que según ella, le provocan alucinaciones. Es decir, un nuevo elemento narrativo, que quizás todo o parte de lo que vemos sea una alucinación, o quizás a la mujer le estén haciendo luz de gas.
No es ajena a esta sospecha el que Norman Boyle pueda, si no representar una amenaza para su propia familia, al menos estar ocultándoles algo grave. Por ejemplo, se van a vivir a la casa del crimen porque él asegura que no había otra libre. ¿Que pruebas hay de ello? ¡Ninguna! Es posible que incluso él pidiera vivir allí. En ciertos momentos, su actitud es muy intrigante, lo que unido a la declaración de varias personas de haberle visto antes en la ciudad, da la impresión de que sabe más de lo que dice. Sus reacciones hacia su mujer no son muy naturales. Fijaos, que cuando encuentra en la biblioteca un magnetófono con una cinta grabada por su colega, explicitando en ella que estaba volviéndose loco, ¿que hace con ella? ¡Inmediatamente la quema! ¿Porque hace eso? A mi siempre me ha parecido una conducta muy sospechosa. Es posible que Boyle sepa "algo" de lo que ocurre en la casa, o que crea saberlo y decida investigarlo. En cualquier caso, parece que su mujer y su hijo están por completo a oscuras, pero él no. Su conducta está muchas veces marcada por la culpa o la intriga.
Por cierto que el ayudante de la biblioteca, un tipo nervioso y de ademanes más bien extraños, da la impresión (de nuevo) de saber mucho más de lo que dice sobre lo que está ocurriendo.
Y tenemos, en fin, un final de alto voltaje (que voy a destripar, advierto por si alguien no la ha visto) en que descubrimos que el doctor Freudstein, un médico del siglo pasado que fue apartado de la práctica de la medicina de por vida por extraños experimentos, de alguna forma ha hallado la manera de conseguir la inmortalidad al consumir la vida de otras personas para regenerar la suya. Así, todas las víctimas, todas las desapariciones, son por su causa. El tipo vive en el sótano, en la más absoluta mugre y rodeado de cadáveres, y se ha convertido en un monstruo, con sus ojos y su boca convertidos en rendijas y su cuerpo lleno de inmundicia y gusanos vivos. El doctor hará frente a la familia Boyle y, por lo que vemos, ganará, quedando una vez más su presencia sin revelar.
De hecho el final ha sido muy discutido, pues parece que Bob ha muerto y que ha ido a parar junto a Mae y Mary, esposa e hija del doctor Freudstein que este asesinó durante sus experimentos, a alguna especie de limbo fantasmal y que ahora, en forma de fantasmas, regresan para intentar advertir / proteger de alguna manera a las víctimas de su marido y padre.
Una auténtica empanada mental, pero, ¡maravillosa!![]()