Yo creo que me conozco la historia de memoria. En cierta ocasión estuve con unos alumnos en una cafetería decorada al estilo principio de siglo, repleta de detalles de egiptología, fotos antiguas, etc. Quise entregar a la chica encargada un ejemplar de La marca de la momia, y en lugar de aceptarlo gratis, me dijo que tenía que preguntarle al jefe. Y yo le retiré el libro y le dije que me pusiera un café negro como mi alma de pecador.

Después me enrollé con los míos y les di un discurso sobre cómo aconteció este encuentro tan fascinante entre Carnarvon y Carter. Y pensar que la culpa la tuvo un vehículo que no superaba los cuarenta por hora...