Es curioso como Aldrich ha quedado para la historia del cine (con toda justicia, claro) como un magnífico ejectutor de los géneros más testosterónicos (western, negro, bélico...) cuando también posee en su filmografía algunos de los más turbios e inconformistas retratos que el Hollywood "clásico" hizo de la condición femenina: Hojas de otoño, Canción de cuna para un cadáver, La leyenda de Lylah Clare, El asesinato de la hermana George o incluso Chicas con gancho.
No es que estuviera a la altura en este sentido de un George Cukor o un Douglas Sirk (al menos no en cantidad), pero creo que este polifacetismo suyo debería ser aún más reconocido: ya que, en mi opinión, un director capaz de hacer cosas tan diferentes como Doce del patíbulo o ¿Qué fue de Baby Jane? se sale directamente de la categoría de artesano para entrar en la de genio![]()