Esto es una obra de teatro filmada. Ni más ni menos. Es ligera ya que solo dura unos 90 minutos pero tremendamente discursiva, con varias escenas para el lucimiento de sus actores. Ojalá hubieran apostado por la fórmula del musical para hacerla más ágil, creo que aportaría más, ya que preferiría ver una estudio sobre el blues y lo que significa (despachado aquí en un solo diálogo) que la enésima denuncia de racismo sistémico.

Lo de Viola Davis en los premios no lo entiendo. Hasta podría pasar por secundaria ya que el auténtico protagonista es Boseman que está sencillamente enorme y que, a falta de ver a Hopkins y Yeun, me parecería un ganador más que justo en los Oscar. Seguro que su fallecimiento tendrá algo que ver, pero es él junto a Glynn Turman los que realmente sostienen la película.

En fin, no es una peli que aporte demasiado aunque por ver el último despliegue actoral de Boseman merece la pena.