Es toda una declaración de intenciones. Renovarse o morir. El problema es que la película no hace eso.
La cinta, en sus formas, es una oda a la nostalgia y al musical. Sigue más la estela de West Side Story que de All That Jazz (y éste sí era una renovación del musical con todas las de la ley).
Por otro lado, ambos no se adaptan. Sebastian lo intenta con el grupo pero finalmente abre el club. Le pide a Mia que se vaya con él de gira y ella se niega. Después de eso Sebastian se da cuenta de que ella no le quiere a él del mismo modo, por lo que le dice que se vaya a París y ella ni se lo piensa

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Ni él ni Mia deciden perseguir sus sueños juntos (Sebastian lo intenta, ella no). Es más, finalmente Mia parece tener una pareja acorde a su nuevo estatus y eso, me repatea; tanto por lo rancio que supone como porque todo ese "romanticismo" expuesto durante el metraje, pierde mucho peso. Y la película no parece criticarlo.
Son ellos los que se ponen límites. No hay nada que les impida conseguir sus sueños y mantener su relación pero deciden que ésta es un lastre sin intentarlo siquiera. Y eso, sólo indica lo superficial de la relación, fué algo bonito y fugaz pero no vamos a esforzarnos nada por ello.
Al final, demuestra lo irónico de una frase de la cinta:
en ésta ciudad se rinde culto a todo pero no se valora nada.
Lo mismo que con el amor.