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Tema: Jean Renoir: revisando sus películas

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  1. #1
    sabio Avatar de hannaben
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    Predeterminado Re: Jean Renoir: revisando sus películas

    Cita Iniciado por mad dog earle Ver mensaje
    Luis XVI, no avancemos acontencimientos (históricos).
    Uy por favor se me ha ido el dedo con lo que me gusta a mí una revolucion francesa.

    Por cierto me está sorprendiendo para bien Pierre Renoir actuando.

    Vi hace poco https://www.imdb.com/title/tt0096857/
    Fantastica Ute Lemper.
    Última edición por hannaben; 07/02/2022 a las 11:34

  2. #2
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    Predeterminado Re: Jean Renoir: revisando sus películas

    Cita Iniciado por hannaben Ver mensaje
    Uy por favor se me ha ido el dedo con lo que me gusta a mí una revolucion francesa.

    Por cierto me está sorprendiendo para bien Pierre Renoir actuando.
    Sí, su caracterización del rey me parece muy solvente. Igual que Lisa Delamare como Marie-Antoinette. La diferencia es que Luis XVI parece un monarca un poco bobalicón, preocupado más por la comida (¡esos tomates plebeyos!) y la caza que por los graves asuntos de estado, y la reina, en cambio, aparenta ser una harpía de cuidado.

  3. #3
    sabio Avatar de hannaben
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    Predeterminado Re: Jean Renoir: revisando sus películas

    Cita Iniciado por mad dog earle Ver mensaje
    La diferencia es que Luis XVI parece un monarca un poco bobalicón, preocupado más por la comida (¡esos tomates plebeyos!)
    La mesa y la fragua,el rey cerrajero.

  4. #4
    gurú Avatar de Alex Fletcher
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    Predeterminado Re: Jean Renoir: revisando sus películas



    Dice Truffaut que en su libro de las películas de mi vida, que no se suelen aceptar dos obras seguidas del mismo autor como obras maestras, y la gran ilusión lo fue por unanimidad, en cambio el film a comentar no tuvo la suerte de ser la excepción a la regla. Yo me uno al grupo gafapastoso (supuestamente entiendo que habla de los críticos cinematográficos, como lo fue él) y la considero una obra interesante sin más. Solo interesante, no por culpa de las justitas escenas bélicas como bien anota Mad, ahí Visconti gana por goleada con sus lamentables escenas de Senso y el Gatopardo, en el film de Renoir, considero muy lamentable (casi sonrojante) la "batallita" de espadachines previa escena bélica final. Pero dicha parte final bélica es mucho mejor y diré más adelante el porque de mi opinión. Tampoco es la razón principal de no ser la segunda obra maestra consecutiva, el hecho de considerar el film fiable en cuanto a acontecimientos históricos, sin tener NPI de los sucesos acontecidos, a bote pronto, los pongo en stand by de credibilidad, también inducido por la causa que ya casi indicaré; eso si, reconozco que unos de mis objetivos del film era puramente didáctico a nivel histórico, y después de ver el film, si me lo hicieran explicar, diría muchas cosas obvias al estilo de que el agua está mojada, o sea, objetivo secundario: no conseguido.

    Ahora bien, y viene el vinagre de Módena, seré directo y no haré los rodeos del párrafo anterior: me molesta el tono de comedia ligera del film, el cachondeito continuo, no por parte de la realeza o nobleza, sino más bien por el tono general, sobretodo del pueblo, de que estamos de cachondeo continuo, abanderado por el hombre (que al principio del film pensaba que era mujer) creo llamado Bomier. Tanta coña marinera me afecta y no me tomo el film que debiera, y no se trata de unos minutos, como pasa en la gran ilusión y precisamente fue mi aroma de vinagre; aquí el cachondeito es de martillo pilón. Se ve claramente en la chapuza nombrada anteriormente como la primera batallita de espadachines, sólo faltaba que salieran Abbott & Costello, con la consecuencia de que la escena del mártir, me da absolutamente igual y empatizo 0 con ella, incluso lo agradezco. El cachondeito continuo hace que el punto didáctico histórico del film, si lo hay, acabe soterrado.



    El punto de idiotez lo aporta de manera excelente las (pocas) escenas de la nobleza, que junto a las escenas finales bélicas, lo considero lo mejor del film, lo primero, y como bien ha dicho Mad, ayuda mucho der Bruder y María Antonieta. Las escenas del asalto final no son un portento cinematográfico, pero parece todo más cuidado (fíjense en los extras de la bochornosa primera escena bélica comentada) y con esas ejecuciones finales, fusilamientos a 1 metro de distancia, a uno se le pone gallina el piel y uno tiene la sensación de estar viendo otra película.

    Por ello considero el film como interesante a secas, para nada didáctico y para nada, y muy lejos, de ser de lo mejor del director.


    Jaimito?

  5. #5
    Senior Member Avatar de mad dog earle
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    Predeterminado Re: Jean Renoir: revisando sus películas

    Cita Iniciado por Alex Fletcher Ver mensaje
    Ahora bien, y viene el vinagre de Módena, seré directo y no haré los rodeos del párrafo anterior: me molesta el tono de comedia ligera del film, el cachondeito continuo, no por parte de la realeza o nobleza, sino más bien por el tono general, sobretodo del pueblo, de que estamos de cachondeo continuo, abanderado por el hombre (que al principio del film pensaba que era mujer) creo llamado Bomier. Tanta coña marinera me afecta y no me tomo el film que debiera, y no se trata de unos minutos, como pasa en la gran ilusión y precisamente fue mi aroma de vinagre; aquí el cachondeito es de martillo pilón. Se ve claramente en la chapuza nombrada anteriormente como la primera batallita de espadachines, sólo faltaba que salieran Abbott & Costello, con la consecuencia de que la escena del mártir, me da absolutamente igual y empatizo 0 con ella, incluso lo agradezco. El cachondeito continuo hace que el punto didáctico histórico del film, si lo hay, acabe soterrado.
    Sí, es Bomier, el maçon, o sea el albañil. A mí me produce un poco la misma sensación que el personaje interpretado por Carette (que aquí también sale, brevemente, junto a Gaston Modot) en La grande illusion. Pero este tono ligero, casi de vodevil, es muy habitual en Renoir, yo diría que está presente en casi todas sus películas, sean dramas o comedias, sobre todo las que hizo en Francia. Las interpretaciones en los films de Renoir tienen siempre ese estilo un tanto distanciador, en que da la impresión que los personajes están vistos un poco burlonamente. Eso a veces produce momentos excelentes, pero en otras ocasiones resulta chirriante.

  6. #6
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    Predeterminado Re: Jean Renoir: revisando sus películas

    22. La bestia humana (La Bête humaine, 1938)



    Después de haberlo hecho con Nana, Renoir vuelve a adaptar una novela de Émile Zola, otra de las que integran el ciclo de los Rougon-Macquard, publicada en 1890 y ambientada en 1870, en el año culminante de la guerra franco-prusiana. Pero Renoir traslada la acción a la actualidad, a un 1938 en que una nueva guerra llamaba a las puertas.

    Como en el resto de este ciclo novelístico de Zola, la degradación humana ocupa un lugar central de la historia, en este caso el alcoholismo de los progenitores del protagonista, el maquinista Jacques Lantier, es una herencia biológica que condiciona su naturaleza, aquejado de súbitos ataques de violencia enloquecida que jugarán un papel fundamental en el film. No he leído la novela (la he empezado estos días, pero el tiempo no da para más), pero por lo que he visto Renoir introduce muchos cambios, no solo temporales.

    A pesar de todo, parece que lo esencial se respeta, aunque simplificado. Lantier (un espléndido Jean Gabin, convertido ya en toda una estrella del cine francés) es testimonio clave en un caso de asesinato. Mientras vuelve en tren a Le Havre, observa los movimientos por los corredores del tren del matrimonio Roubaud. El marido (Fernand Ledoux) acaba de asesinar a Grandmorin, padrino de su esposa, Séverine (sensual Simone Simon), a causa de los celos que le produce saber que la tuvo como amante tiempo atrás, abusando de su posición al haberla acogió en su mansión cuando perdió a su madre. Lantier calla en la encuesta judicial y, poco a poco, cae fascinado por el influjo de Séverine, hasta el punto de intentar matar a Roubaud, sin atreverse a hacerlo en el último momento. En cambio, en uno de esos inexplicables ataques de violencia, a quien mata (de una forma horrible, a puñaladas) es a su amante Séverine, como anteriormente estuvo a punto de hacer con Flore, su prima, durante una visita a casa de su tía, en el campo.

    La película se abre con una larga secuencia en que, casi sin diálogo, acompañamos a Lantier y su compañero Pecqueux (un Julien Carette más sobrio de lo habitual) en la conducción de la locomotora, de “Lison” como la ha bautizado Lantier, ella misma personaje esencial del film. Son momentos puramente cinemáticos, de vías, túneles y estaciones, de una gran belleza (con fotografía de Curt Courant, con Claude Renoir como operador).





    Después del asesinato de Grandmorin, que Renoir no nos muestra, la película, deudora de lo que entonces se llamaba “realismo poético”, se centra en la trágica relación amorosa de Lantier y Séverine, primero, y de la insistencia de ella para que maté al marido, como corresponde a toda femme fatale, después. Hay momentos espléndidos, como la noche lluviosa en que la pareja se une carnalmente en un barracón de la estación, acto que Renoir sugiere mediante una leve panorámica que los deja fuera de campo y un corte del plano para regresar al mismo lugar un rato después.



    Preciosa la combinación de luces y sombras y de suelos y ropas mojadas. Otro momento de tensión es cuando Lantier está a punto de matar a Roubaud, pero se echa atrás en el último momento.

    Pero todo ello se ve superado, una vez más (como en el caso de La chienne), por el momento del violento asesinato de Séverine. La expresión de Gabin, como un Lantier de repente enloquecido, es terrorífica, y la violencia de las puñaladas que asesta a la joven, terribles. Y de fondo, en un detalle muy renoiriano, suena la canción que se está cantando en una cercana sala de bailes: “Le petit coeur de Ninon".



    Cometido el crimen, Lantier deambulará por las vías del tren para montarse finalmente en “Lison”. Desde la máquina en marcha, se lanzará a la vía, suicidándose, en otro gesto de violencia desatada.

    Por encima de una historia brillantes, mucho más sombría de lo habitual en Renoir, bellamente contada e ilustrada, hay que destacar la presencia magnética de Simone Simon, impresionante.





    Renoir le dedica una serie de primeros planos (también a Gabin) simplemente maravillosos. Junto a ella, tanto Gabin como Ledoux, e incluso Carette, están muy bien en sus papeles.

    Solo añadiría un par de gotas de vinagre a un film que me parece en su conjunto excelente. Por un lado, la interpretación que el propio Renoir hace del simplón Cabuche, viejo conocido de Séverine, que no se corta a la hora de expresar su alegría por el asesinato de Grandmorin, lo cual lo convierte en principal sospechoso del crimen. Renoir, a la hora de caracterizar al personaje, aporta esas notas de humor excesivo, histriónico, teatral, tan habituales en sus films. Si a menudo sus actores actúan de forma exagerada, sobre todo en las comedias, probablemente ninguno lo es tanto como el propio director (se comenta que Simone Simon lo consideraba un actor malísimo, por lo que se negó a actuar en La règle du jeu, donde Renoir actor tendrá un papel muy importante, como veremos la próxima semana). El otro motivo de queja es la música de Kosma, que a veces se hace excesivamente presente, inunda la banda sonora.

    La edición en BD de Divisa-StudioCanal merece un comentario a parte. La copia del film presenta una buena calidad de imagen y viene acompañada de dos interesantes extras. Por un lado, un documental más ameno de lo habitual en los extras de películas francesas (que suelen consistir en cabezas parlantes, en verborreas mareantes) y, sobre todo, tres escenas alternativas, correspondientes a las tres secuencias más violentas: la paliza que Roubaud le propina a Séverine, en el piso de París; el asesinato de Grandmorin en el tren; y el de Séverine a manos de Lantier. Este último es la más interesante, porque incluye uno de los planos más bellos de la obra de Renoir: una ligera panorámica que recorre el cuerpo sin vida de Séverine hasta encuadrar el rostro inerte, pero con los ojos abiertos, para luego ascender un poco más y encuadrar a Lantier, con un aspecto perturbado (y pertubador). El siguiente plano, en que Lantier sale de la habitación con el cuchillo en la mano y algo en la otra que da la impresión de ser parte de los cabellos de Séverine es terrorífico.



    En el documental incluido en la edición se comenta que este plano fue eliminado de la copia que estrenó a pesar de que Renoir lo consideraba uno de los mejores que realizó en su carrera (y a fe que a mí me lo parece), sin saber explicar el porqué (porque si fue por la censura, se mantiene el de Lantier asestando las puñaladas a Séverine). Lo más curioso es que estas escenas alternativas, de mala calidad de imagen, se presentan solo dobladas al castellano, sin la versión original en francés, lo que me provoca la duda de si una versión que las incluyera se llegó a proyectar o a editar doblada al castellano alguna vez. Misterios del mundo del formato doméstico.

    Acabo recordando una vez más que Lang volvió a la obra de Zola en Human Desire. En este caso, creo que podemos hablar claramente de un remake, porque, aunque con un final diferente, y olvidándose de la herencia genética del personaje de Lantier (que allí se llama Jeff Warren e interpreta Glenn Ford), es notablemente fiel a la película de Renoir. En todo caso, dejo las comparaciones para cuando le toque el turno en el hilo dedicado a revisar los films del vienés.

    Y la semana que viene, ¡por fin!, esa película considerada (por muchos ) como la mejor de Renoir: La règle ju jeu. Veremos qué nos deparará esta nueva revisión.

  7. #7
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    Predeterminado Re: Jean Renoir: revisando sus películas

    Luego me leo vuestros últimos comentarios pero ahora voy con mi modesta aportación antes de que se me pase el arroz...

    LA GRANDE ILLUSION (1937, LA GRAN ILUSIÓN)



    Director: Jean Renoir.

    Estudio: Les Réalisations d’Art Cinématographique.

    Productores: Albert Pinkovitch y Frank Rollmer.

    Guion y diálogos: Charles Spaak y Jean Renoir.

    Fotografía: Christian Matras, en blanco y negro (1.37:1).

    Decorador: [Eugène] Lourié.

    Música: Joseph Kosma.

    Montaje: Marguerite [Renoir] y Marthe Hughet.

    Reparto: Jean Gabin (Teniente Maréchal), Dita Parlo (Elsa), Pierre Fresnay (Capitán de Boëldieu), Erich von Stroheim (Capitán (luego Comandante) von Rauffesntein) y [Marcel] Dalio (Teniente Rosenthal).

    Duración: 1 h 48 m 50 s. (Copia en DVD editada por StudioCanal en 2009).

    Estreno: 9 de junio de 1937.



    He aprovechado mi visita a la casa de mi ama para celebrar su 88º aniversario (que fue ayer, 11 de febrero) para traerme de vuelta el libro “Vamos a hablar de cine” (1970), de José María García Escudero, más que nada porque en él se incluye el considerado como primer listado “oficial” de las mejores películas de la Historia del Cine.

    Me estoy refiriendo, por supuesto, al que se elaboró durante la celebración de la “Exposición General de primera categoría de Bruselas” de 1958.

    El mismo consta de 12 obras y, como podréis comprobar, la mayoría pertenecen al periodo mudo.

    Son las siguientes:

    01. EL ACORAZADO POTEMKIN (1925), de Eisenstein

    02. LA QUIMERA DEL ORO (1925), de Chaplin

    03. LADRÓN DE BICICLETAS (1948), de De Sica

    04. LA PASIÓN DE JUANA DE ARCO (1928), de Dreyer

    05. LA GRAN ILUSIÓN (1937), de Renoir


    06. AVARICIA (1924), de von Stroheim

    07. INTOLERANCIA (1916), de Griffith

    08. LA MADRE (1926), de Pudovkin

    09. CIUDADANO KANE (1941), de Welles

    10. LA TIERRA (1930), de Dovzhenko

    11. EL ÚLTIMO (1924), de Murnau

    12. EL GABINETE DEL DR. CALIGARI (1920), de Wiene

    Por azares del destino la cinta de Jean Renoir se encuentra justo encima de la de Erich von Stroheim que, como bien sabéis, es uno de los protagonistas de la anterior.

    Dado que la maravillosa película del francés ya ha sido comentada en profundidad por los diversos compañeros que participan en el foro intentaré hacer una aproximación espero que un poco distinta aunque seguramente mucho más epidérmica.

    Lo primero comentar que aunque la frase que da título a la obra no se pronuncia en toda la película sí es cierto que casi al final de la misma, cuando Maréchal (Jean Gabin) y Rosenthal (Marcel Dalio) están a punto de llegar a su destino, la neutral Suiza, se produce el siguiente diálogo:



    MARÉCHAL: Esta guerra tiene que terminar. Algún día lo conseguiremos. Espero que sea la última.

    ROSENTHAL: No te hagas ilusiones.

    - He usado como referencia el doblaje que acompaña a la edición en DVD editada por StudioCanal y Universal en 2009. -

    Evidentemente, el deseo del teniente y por extensión de Jean Renoir no sólo no se vio cumplido sino que tan sólo dos años después el mundo entero asistió a la más monstruosa guerra que jamás haya asolado nuestro planeta.

    De los tres lemas que surgieron durante la Revolución Francesa (1789-1799), “libertad, igualdad, fraternidad” y que (aparentemente) son la espina dorsal del vecino estado, será el 3º (“fraternidad”) el que Renoir desarrolle con mayor profundidad puesto que iguala a ambos bandos, franceses y alemanes, en una visión humanista ciertamente atípica tanto entonces como ahora y que por ello convierte a LA GRAN ILUSIÓN en una de las grandes obras de la Historia del Cine.



    La “libertad” será lo que pierdan no sólo los protagonistas (los citados Maréchal y Rosenthal, además del capitán de Boëldieu (Pierre Fresnay)) sino también sus enemigos, a los que Renoir trata con el mismo respeto que a sus propios compatriotas.



    Y es que la ingrata labor de vigilar a los presos, en lugar de luchar en el frente, como hacen los "verdaderos" soldados, equipara a los captores con su cautivos.

    De hecho, LA GRAN ILUSIÓN no nos cuenta la guerra tal y cómo fue sino como debería haber sido

    … si existiese algo de nobleza en semejante situación…

    Evidentemente esa visión caballeresca del “arte de la guerra” nos puede parecer una auténtica utopía pero ello no invalida para nada, más bien al contrario, el discurso diáfanamente pacifista y humanista que impregna toda la película.

    Curiosamente y aunque todo el mundo indica y con razón, todo sea dicho, la ascendencia de LA GRAN ILUSIÓN sobre la igualmente excelente (y emocionante) LA GRAN EVASIÓN (1963), de John Sturges, a mí más bien me ha traído a la memoria la espeluznante SENDEROS DE GLORIA (1957), de Stanley Kubrick (y Kirk Douglas).

    Quizás porque en ambas otro de los lemas de los que antes hablaba, la “igualdad”, es capital en el devenir de la historia.

    Aunque en ese sentido la cinta de Kubrick es mucho más contundente lo cierto es que sorprende el hecho de que Renoir centrara buena parte de su discurso narrativo en la mayor camaradería (o, por qué no decirlo, amistad) que existe entre los oficiales de mayor rango de cada bando, el mencionado capitán de Boëldieu y el comandante (antes capitán) von Rauffenstein (Erich von Stroheim), que la que se da entre el primero y sus subordinados, por los que parece sentir un cierto desprecio debido a su pertenencia a una clase social inferior.





    Como bien habéis insinuado, un discurso ciertamente viscontiniano.

    De hecho, aunque el capitán participe en todos los intentos de fuga de sus compatriotas siempre deja bien claro que lo hace no tanto por el aprecio que siente por ellos sino por el sentido del deber que es consustancial a él y que llevará hasta sus últimas consecuencias al dar su vida por ellos.



    Durante el visionado de la película no he dejado de pensar que la historia de la misma transcurre en campos de prisioneros para oficiales. ¿Os habéis puesto a pensar cómo serían las condiciones en aquellos otros ocupados por los simples soldados?

    Si tres son los lemas que vertebran la sociedad francesa, tres serán igualmente los escenarios donde acontezca la acción:

    - El campo de prisioneros de Hallbach



    - El campo de prisioneros de Wintersborn



    - La granja en la que vive Elsa (Dita Parlo) y su hija (Little Peters), cerca de la frontera suiza



    En cada uno o varios de los protagonistas perderán algo irreparable.

    En el primero los protagonistas verán cercenadas sus esperanzas:

    - el traslado a un nuevo campo cuando estaban a punto de huir del anterior.

    En el segundo la muerte hará acto de presencia:

    - el sacrificio del capitán de Boëldieu en beneficio de sus dos compatriotas fugados.

    En el tercero la imposibilidad de huir de la realidad:

    - la frustrada (y maravillosa) historia de amor entre Maréchal y Elsa.

    Dos seres unidos por la soledad y a los que ni la nacionalidad ni el idioma impide el que se amen.



    Cada uno de esos tres segmentos tiene su propia personalidad y aunque seguramente el segundo sea el más recordado, por esa amistad “de clase” entre el capitán francés y el comandante alemán y que ambos actores, Fresnay y von Stroheim, elevan hasta las más altas cimas, será precisamente en otra cima, quizás más modesta, aquella en la que vive la viuda alemana y su pequeña, donde Renoir desarrolle una atípica historia de amor en tiempos de entreguerras y que a mí tal vez me emociona todavía más.



    Lo que más admiro del director francés es la extraordinaria facilidad que tiene para hablar de los temas más profundos (la amistad, el amor, el deber, el honor) usando una puesta de escena tan engañosamente simple pero que sólo los directores más grandes han sido capaces de desarrollar.

    Lamento no haber podido acceder a muchas de las copias anteriores del realizador francés pero sólo con dos obras como UN DÍA DE CAMPO (1936/1946) o LA GRAN ILUSIÓN (1937) ya tiene un lugar de honor entre los más grandes de los grandes.

    Pero... nunca es tarde...



    Buenas noches y, buena suerte.

    Última edición por Alcaudón; 13/02/2022 a las 10:59

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