Uno de los mayores defectos que se le achacan al cine violento habitualmente, es que no se conocen las consecuencias de la violencia, es como si no hubiese. Hemos llegado a un punto en el que la violencia parece muy divertida y no tener significados ni implicaciones posteriores. Le machacas la cabeza a un tío, y luego te vas con la chica, olvidándote del tema. Mola. Vamos a abrir craneos...

Lo que Noe ha conseguido con "Irreversible" es obligarnos a sentir y a pensar como ya no estamos habituados. Él no sólo te muestra las consecuencias de la violencia, sino que te las muestra de antemano. Primero el efecto, luego la causa. Al no conocer la causa, no hay posibilidad de empatizar emocionalmente con el agresor, y la brutalidad se muestra tal y como es, aislada, absurda, terrible. De habernos dicho antes que el agresor se está vengando por una de las peores cosas que le puede pasar a un ser humano, y de la que la víctima es culpable, a lo mejor habríamos sentido la tentación de justificarlo. Así no podemos, sin embargo. Solo vemos el qué, el estallido, el "pum", aparentemente sin sentido, y afecta. Vaya si afecta.

Lo vuelve a hacer una y otra vez. Con la violación lo mismo. Primero te la muestra, y luego te muestra la vida feliz que ha sido rota por ese crimen. No te deja la posibilidad de que VANALICES. "¡Qué gran escena de violación!". No, macho, una escena de violación es algo más que un juego visual en una película: es el reflejo de algo muy duro. Así que primero te la pone, y te afecta, pero luego te cuenta cómo era la vida de esa persona, y así te afecta muchísimo más. Te quedas hecho polvo, comprendes todo lo que significa lo que ha pasado, ves todas las connotaciones, lo que ha acabado.

No es un mero ejercicio de originalidad vacía, en el caso de "Irreversible" el montaje es parte del discurso. A mí me parece una película soberbia, de las pocas imprescindibles de los últimos tiempos. Rompedora.