El método anárquico usado por Lynch en sus guiones triunfa por eso, porque es Lynch; un tío que con decirte "Voy al baño" te está contando los sueños húmedos del currito que pulió el mármol del retrete. No le hace falta estructura clásica, ni desenlaces: creo que con el tiempo ha demostrado que está paralelo (que no por encima) de todo eso.