A mí siempre me ha extrañado la pasividad de las organizaciones de sordos u otros colectivos que a priori podrían parecer muy interesados en esta reclamación. Cualquiera persona de la calle firmaría entonces para que no se hurtasen los subtítulos. Pero parece que da igual. Allí, aquí, y más allá.
No obstante, una vez más, el tema de la cultura cinédila en España es algo de lo que se podría hablar largo y tendido.