Vista hoy en el Film Fest de BCN (con
Mario Gas y Laia Marull, ambos del jurado, justo en la fila de atrás) (Jaume Balagueró, el otro miembro del jurado, debería de pulular por ahí también).
Justita. Pintaba bien. Margaret Qualley cumple en ese papel de chica plausible sin que nos salte la alarma de que es nada imposible, Sigourney Weaver lo clava como siempre (casi que nos retrotrae a cierto papel de 1988

), NYC se luce un poquitin y sobre todo mola la ambientación (poco habitual aún... Faltan unos años para empezar a reivindicar y mitificar) en 1995.
Pero ya. Se queda en muy poca cosa. Se deja ver, una sola vez, pero ya. Le falta chispa, algo más de humor, no tiene nada emotivo, o reflexivo y formalmente tampoco es abundante de ideas. Viéndola uno piensa que si esto llega a ser una idea de Woody Allen hubiera hecho, en su peor momento, una película de 7 fácil.
PD: que descojone al ver el título que le han puesto aquí
