Vista.
Aquí la titularon "Drácula: Mar de sangre"
Bleh... Pues poquita cosa, la verdad.
La tripulación carece de desarrollo, por lo que no te pueden importar menos sus muertes. Solo el capitán (un muy desperdiciado Liam Cunningham) tiene un mínimo de trasfondo. Bueno, también lo llega a tener Clemens, el personaje sobre el que recae el peso protagónico, pero muy poco y muy tarde.
Anti-spoiler: llegué a estar seguro de que Clemens iba a resultar ser Van Helsing, pero solo porque había olvidado si alguna vez había dicho como se llamaba. Oportunidad desperdiciada para una secuela.

La película peca de jumpscares (y falsos jumpscares) tan terriblemente predecibles que aburren.
Hay demasiados elementos que no llevan a nada, pistolas de Chejov que nunca se disparan.
Dracula es solo un bichejo sin mayor motivación que chupar sangre, decepcionantemente alejado de la novela. A lo largo de la película se da a entender que está aprendiendo a hablar ingles, lo que pareciera apuntar a un discurso final de conde malvado... pero nada.

En lo positivo, pues la ambientación esta bien lograda y las actuaciones son todas competentes. Y se agradece que no intente extenderse más del tiempo necesario.

¿Mi recomendación? Mejor vean el segundo episodio de la miniserie de Netflix. Cuenta una versión mucho más interesante del viaje del Demeter.