Floja película, con un suspense justito, algún susto gratuito y que nunca termina de despegar. Falta contenido y tiene un desarrollo irregular, hasta darte cuenta de que no está pasando prácticamente nada relevante, salvo contados picos en la narrativa.
No destaca en nada, salvo en el buen hacer de Jason Bateman, con su cara de poker habitual, vista en Ozark y tantas otras oportunidades.
Ella, Rebecca Hall, está realmente insufrible. Fruto de un guión nefasto para ella. Donde tiene conductas irracionales de afinidad y acercamiento a un desconocido, impropias de la mujer adulta, madura, intelectual, que pretende representar en su rol.