No lo digo por Leroux, Diodati (al que por cierto, los franceses, para vergüenza suya, nunca la han hecho demasiado caso). Ya sé que a tí El Golem no te hizo tilín, pero a mí, su hermetismo, su imprecisión, su vértigo, me fascinaron (qué aburrido sería si todos nuestros gustos coincidieran todo el rato ¿no te parece? Éso sí, si te sirve de algo te diré que yo me la tuve que leer un par de veces para pillarla...y aún así, no podía parar, me tenía enganchada...no puedo decir éso de todos los libros, aún de algunos que me han gustado mucho...). Pero admitámoslo, hay autores que, por mucho que a nosotros nos gusten, no son claves para entender la evolución y el desarrollo de las letras universales. Por ejemplo, a mí me encanta La torre de los siete jorobados, pero si tuviera que explicarle a un extranjero la historia de la literatura española en quince días, probablemente no le hablaría de ella, o le hablaría pero sin determe en ella.