después de esa tremebunda y surrealista odisea en el abismo, donde han visto y experimentado el “corazón de las tinieblas” (metafóricamente hablando, claro), y con la espada de Damocles de haber podido “contagiarse” y sufrir esa horrible mezcla genética… resulta que no, no se han contagiado, escapan subiendo de la grieta en una escena de acción bastante rocambolesca, destruyen el lugar (y de paso la villana), en otra espectacular escena de acción y sobreviven ¡los dos! (bueno, nos hacen dudar durante medio minuto de ello

); pero nada, oye, se reencuentran en un idílico lugar de Francia y todo indica que, como diría Michael Douglas en Instinto básico, “follaran como leones, tendrán enanos, y serán felices para siempre”

Mi mujer y yo nos miramos diciendo “guau, qué bonito acaba todo esto”
No se, todo demasiado feliz, demasiado satisfactorio para el espectador.