Me parece que la argumentación de eltronjhon tiene bastante sentido.
En una época en la que se tiende a generalizar los servicios on line resulta contradictorio poder acceder a una copia física de película en una biblioteca pública, pero que sea delictivo acceder a esa misma película a través de la web de la biblioteca pública. ¿Se puede tener acceso libre y gratuíto a esa obra o es delictivo hacerlo? ¿La diferencia depende únicamente de que la cojas en mano o apretando un botón?
Si el Estado está subvencionando la compra de esas copias de libre distribución (en directa competencia con los video-clubs, por cierto) y cualquiera puede hacerse su propia copia de ellas en su domicilio, ¿dónde está la diferencia con hacerlo a través de internet?
¿O es que el propio Estado está fomentando la delincuencia y ejerciendo de difusor ilegal de obras ajenas? ¿Incurre en la misma difusión incorrecta de la cultura con los libros? (recordemos cuando se nos avisó del cercano fin de las editoriales porque todo el mundo fotocopia libros en vez de comprarlos).
Por otra parte, el panorama que se viene dibujando nos presenta a un creciente número de afectados por una adicción indiscriminada a las descargas ilegales. Y no voy a poner en duda que los haya, pero, como ya se ha señalado, estos adictos al almacenaje sin criterio no parece que sean los mismos que comprarían selectivamente películas en dvd, sea en una tienda o por descarga de pago. Tal y como se los caracteriza (graban masivamente y no ven lo que cazan), más bien parecen frikies o enfermos necesitados de tratamiento. Serían una especie de bulímicos de lo audiovisual, en contraposición a gastrónomos. ¿O lo que se pretende por parte de la industria es que los gastrónomos pasen a ser bulímicos de pago, sin derecho a exigir mínimos de calidad en aquello que quieran degustar?
Los consumidores normales dedvds legales, los cinéfilos coleccionistas, sabemos lo que queremos y en qué condiciones lo queremos. Y la mayoría detestamos ver o tener una película en malas condiciones. Incluso ligeramente peor de lo que podría llegar a verse. En eso se basó la comercialización del dvd (para mejorar la calidad y prestaciones del vhs) y, ahora, del Blu Ray (para superar al dvd). ¿Qué sentido tiene digitalizar salas y vender BDs a 30 euros si una inmensa parte de la población es feliz accediendo a screeners de cualquier calidad? ¿Por qué se han ido degradando las películas y las condiciones de proyección en salas con la vista puesta en la rentabilidad de un público juveníl jaranero y poco exigente, y ahora se les reprocha que no les importe cómo se vea una película?
¿Por qué nadie ofrece cifras claras de ganancias y pérdidas? ¿por qué se cargan las tintas en la piratería y no se habla de otros factores como el menguante interés de los espectadores hacia muchas películas, la diversificación del ocio, el auge de los videojuegos frente a otras opciones audiovisuales, la crísis económica, las escasas calidad y prestaciones y los abusivos precios de las ediciones legales en dvd, etc?
¿Y cómo se explican algunas de las pocas cifras que se filtran: http://www.fayerwayer.com/2009/11/pi...legales-hacen/?




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