Tu post parece inferir que falta de originalidad se corresponde con una menor calidad, y esto no tiene por qué ser así. Una obra de arte puede estar soberbiamente realizada y ser poco original, y al mismo tiempo, algo puede ser audaz e innovador pero resultar fallido en su ejecución.
Respecto a Gods of Egypt, cómo quiera que Proyas pretendía homenajear los double features de serie B -de terror, aventuras y ciencia ficción- que veía con su padre de niño, el clasicismo de la partitura de Beltrami resulta pertinente atendiendo a la intencionalidad.
Respecto a la música en si, comenzando por la escritura pura y dura, se encuentra a un nivel muy superior respecto a la inmensa mayoría de las producciones del género ;vease por ejemplo el tema de amor y ese dialogo romántico entre las flautas y el contrabajo; o la orquestación particularmente brillante en Snakes on a Plain, con ese ballet rítmico que se establece entre las cuerdas y la sección viento metal.
Por otro lado, el arco narrativo de la obra es sólido cómo una roca, con temas perfectamente desarrollados y estructurados, que dialogan entre si, rodeados por uno principal de carácter arcaico y espíritu triunfalista, que cerrará la obra entrelazadose con el de amor de manera preciosista. En tiempos donde la dispersión narrativa está a la orden del día en la música de cine, esto es algo que se agradece mucho
En cuanto a las influencias, más que de los que nombras, la obra se nutre de las aportaciones de Newman y Nascimbene al género para establecer el tono y la instrumentación, pero a partir de ahí, Beltrami imprime su personalidad, más florida y melodramática, heredera de Goldsmith -fue alumno suyo- pero con muchos elementos de las escuela italiana.
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