Efectivamente, parece que la manera de Day-Lewis de llevar a cabo el trabajo interpretativo, fusionándose con sus personajes (y parece que no abandonándolos tras el final de las horas de rodaje) debe ser muy exigente en el aspecto anímico.

Siempre me ha parecido interesante las diferencias que parece que se dan entre los intérpretes en eso precisamente, interpretar. Hay actores que entran y salen de su personaje a golpe de claqueta en el rodaje y luego, a otra cosa, y otros que parece que no lo pueden abandonar durante toda la producción de una película.

Saludos