¡Bienvenido a mundodvd! Regístrate ahora y accede a todos los contenidos de la web. El registro es totalmente gratuito y obtendrás muchas ventajas.No es mejor desde el momento que es una alteración del original. Cosa aparte es que a uno le guste mas por el motivo que sea, pero eso, no deja de ser una alteración de una obra.
Siempre digo lo mismo ¿Os imagináis Pepe Isbert doblado? Como que no...
La verdad no la tiene nadie en particular, salvo Dios para los más creyentes.
Y no es una mera cuestión de gusto personal.
En el fondo, la cita de arriba es un ejemplo de falacia ad veracundiam (p. 97 de ese diccinario de falacias). El ejemplo extraído de ahí es:
"El Papa, el propio Padre Santo ha bendecido hoy al Sr. Corleone. ¿Es usted más listo que el Papa? (De la película El Padrino III)."
Aplicado eso a nuestro caso quedaría más o menos así (la forma lógica no es exacta):
"El actor X (actor original) ha interpetado a Y presonaje en L película. ¿Es la voz e intepretación del actor de doblaje Z mejor que las del actor X en L película?"
Y mi respuesta es: por supuesto que puede ser. Pero hay que analizar cada caso en particular. Por ejemplo, la voz e interpretación de Constantino Romero en la saga Terminator suena mejor y pega mucho más al personaje que la voz original de Arnold Schwarzenegger. Y lo mismo se puede decir de los actores de doblaje habituales de Bruce Willis o Silverster Stallone entre muchos otros.
Otras veces, en cambio, pues no. Por ejemplo: la risa de Tom Hanks en Esta casa es una ruina es insuperable. El actor del segundo doblaje (creo que en el 1º se conserva la interpretación de Hanks) hizo lo que pudo, pero no tiene la fuerza ni los espasmos que le dio T. Hanks.
Es un juicio excesivamente platónico (ideal; teoría de las ideas o de las formas) para mi gusto: el original sería una especie de arquetipo perfecto y todas las copias serían imperfecciones del arquetipo original. A día de hoy eso, aparte de una falacia ad veracundiam, está ya ampliamente superado desde Aristóteles (más materialista y tocante de pies en el suelo), quien no por casualidad es uno de los padres de la lógica que, según Kant, nos llegó casi perfecta desde el pensador de Estagira.
Las falacias ad veracundiam son antiargumentos que juzgan a priori sin contemplar el resultado de la experiencia sensible producido a posteriori: el original (la autoridad que sea) siempre será mejor "por ser el original" (vamos, porque sí), por muy bien que lo haga el actor de doblaje. Pues, francamente, no. El original puede ser -y de hecho en muchos casos es- mejor que la copia (el doblaje). Pero desde luego no "por ser el original" ni "porque sí", sino por motivos de interpretación y etc (yo no soy crítico de cine).
Hay voces e interpretaciones de actores de dobleje infinitamente mejores que las de sus actores originales. Tanto si os gusta como si no. E insisto: no es una mera apreciación subjetiva (me gusta o no me gusta), sino una cuestión de hecho objetiva.
No me extenderé más con este asunto.
Última edición por Conrado77; 30/01/2019 a las 05:08
Después de todo, al final me hablas de Milli Vanilli.
Puedes seguir soltando conceptos y términos dialécticos latinos, que no tendrás más razón por su cantidad. Absolutamente todos tus argumentos se pueden aplicar a tu propia argumentación y quedarás igual de retratado a los ojos de quienes te discuten. Pero no es nada nuevo, el habitual intento de desviar la atención del concepto discutido a las formas retóricas de su discusión.
Por mucho que lo niegues, hay realidades que son lo que son, y que no están abiertas a debate. Estamos en Enero del año 2019, y puedes discutirlo con la vehemencia que quieras, pero eso no hará que deje de ser cierto taxativamente.
Del mismo modo la "mejor" voz para un actor concreto, es la de ese actor concreto, y cualquier doblaje, por buena, bonita o barata que sea esa voz doblada, siempre será un enmascaramiento de la actuación e interpretación del actor, independientemente de que te guste más o menos su voz real. Otra cosa será que personalmente te guste más o menos una voz concreta y prefieras otra (o una en tu idioma) a la original, pero eso nunca dejará de ser una filia personal, y NUNCA será una "mejora" sobre la interpretación del actor, por poco que te guste física o vocalmente. El rodaje o grabación de una película se hace en un idioma original concreto, y obviamente se tiene en cuenta la voz del actor para el casting. Cualquier actor de medio audivisual trabaja tanto con su imagen como con su voz, y si un director quiere a Stallone (ejemplo tuyo) en su película, lo quiere con su voz al igual que con su presencia, y su contrato implica ambas cosas. ¿Que tú prefieres la voz de un doblador concreto? Pues muy bien, pero es simplemente una preferencia personal, ya que ni Constantino Romero (ni el espíritu santo reencarnado) aportarán nunca una voz más cercana al original que la original. No tengas duda de que si hubieran querido esa voz en concreto, sería Constantino quien escapase de la comisaría y quien llorase a Trautman.
El actor de Creed II no me gusta su cara. A ver si es posible, que en su salida a bd, le pongan el jeto de Alfredo Landa. Es mucho mas guapo y mejorará la película ¡¡donde va a parar!!
Hay cosas que son indefendibles...
Edito: y a mi me gusta mas T2 con Constantino, pero eso, no deja ser una alteración de una obra, en este caso, maestra ¿Modificamos los colores de algún cuadro de Picasso? Ya puestos...
Última edición por Trek; 30/01/2019 a las 14:18
Utilizando terminología de un compañero de estos lares, y a propósito del doblaje:
Lo objetivo: alteración de la obra original.
Lo subjetivo: el gusto de cada cual.
Cualquier actor de doblaje dirá que un doblaje que mejora la actuación del original es un MAL DOBLAJE.
Y por cierto, Pepe Isbert casi siempre estuvo doblado, por el mismo si, pero doblado.
Pues anda que no han retocado mediante efectos digitales el físico de innumerables actores: quitar arrugas, poner más pecho, quitar tatuajes (p.e: A. Jolie), marcar músculos y un largo etc. Todos esos retoques digitales implican crear una copia modificada del físico del actor con intención de mejorar el resultado en pantalla. Luego, según el antiargumento platónico (idealista, pues) de que "sólo el original es aceptable y las copias infumables", cualquier retoque digital de cualquier parte del cuerpo de cualquier actor implica una copia basurienta y una falsificación del original y debería ser desechada. En fin...
Pero en ese caso son modificaciones de la obra aún inacabada , por sus propios creadores. No es lo mismo que, una vez finalizada, se sustituyan o alteren partes del resultado final de la misma por gente ajena al equipo creativo (ie doblaje, cambios en el montaje, banda sonora...). Es cómo decir que criticar el doblaje no tiene sentido porque muchos dialogos se re doblan en estudio por los propios actores durante la postproducción de la película. (ADR)
Toda opción tiene su contrapartida. Con el doblaje, más allá de la idoneidad o no del casting de voces, te queda la inseguridad de saber si la traducción y adaptación del guión original está todo lo bien hecha que debería, en caso de desconocer el idioma original. A cambio, recibes una versión de la obra en tu idioma nativo, con la inmediatez, grado de inmersión e implicación que ello supone . En el caso de los subtítulos, comprometes seriamente la labor de planificación visual y el trabajo del dire de foto, amén del compromiso que surge de la necesidad de sintetizar lo fundamental del texto en unas pocas líneas. A cambio, escuchas la interpretación original de los actores, su respiración, sus matices, su cadencia, sus acentos e inflexiones.
Por muy buena que sea una traducción (que pueden serlo, hay obras maestras), cómo no tenga un nivel medio/alto de ruso no voy a estar leyendo realmente a Tolstoi. Todo lo más una aproximación cercana. Puedo aceptarlo o ponerme las pilas con el ruso, ya depende de cada uno.
En mi caso me ocurrió con Poe. La traducción de Cortazar es una obra de arte en si misma, creativa y respetuosa a la vez, pero si tienes la oportunidad de leer a Poe en inglés te darás cuenta de que eso no es Poe. Es otra cosa que se le parece.
What makes Megalopolis so strange and, for a big-budget Hollywood film, so singular, is that, just like Vergil’s Aeneid, it is at once accretive, allusive, and idiosyncratic because Coppola is attempting something very few artists have ever done: to speak from inside the imperial organism, even as it begins to crack, and to craft a vision that is both a monument to its grandeur and a requiem for its decline.