A raíz de lo aparecido en el post sobre los emoticonos favoritos, creo que se hace imperativo que MundoDVD abra un debate talantoso sobre la eugenesia.
Definida como la "aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana", la eugenesia pretende mejorar la especie humana mediante la intervención directa del hombre. Su vertiente más oscura, acaecida durante la 2ª Guerra Mundial bajo el régimen nazi en los territorios de la Gran Alemania, nos habla de esterilizaciones forzosas, experimentos (bajo condiciones prehistóricas, médicamente hablando) con gemelos, tullidos, retrasados y todo tipo de parias sociales. Ese lastre, unido a los reparos de la comunidad científica ante la responsabilidad de determinar qué rasgo humano es aceptable y cual no, la han ido haciendo desaparecer poco a poco hasta no ser considerada más que como una pseudo-ciencia.
Personalmente, creo que la humanidad ha tocado techo en lo que a evolución natural se refiere. Si se quiere acceder al siguiente escalón evolutivo, entrar en la siguiente era histórica, el hombre debe tomar las riendas de su propio destino y empezar a darle forma personalmente. Si no, se corre el riesgo de pasar al siguiento "ciclo de la rueda" e iniciar una peligrosa cuesta abajo, una "involución" que nos haga empezar a retroceder peligrosamente en todo lo que se ha obtenido en estos milenios de evolución. Las teorías creacionistas, los fundamentalismos religiosos y otros muchos movimientos reaccionarios tan en auge hoy en día, no serían más que meros ejemplos de este retroceso social y humano.
Para empezar, vaya por delante que también soy un firme defensor del aborto libre, la eutanasia y los métodos anticonceptivos. Cualquier forma de limitar o controlar las increíbles tasas de natalidad mundiales ha de ser aplicada sin reservas ni cortapisas; no sólo en el tercer mundo, donde la carga demográfica alcanza límites cercanos a lo insoportable, sino también en el primer mundo. En España se lleva hablando hace tiempo del descenso de la natalidad (tendencia que últimamente se está invirtiendo, y creo que nunca llegará a equilibrarse del todo de forma natural) y el problema de la despoblación o el envejecimiento de la población (aunque esa sería una consecuencia obvia e inmediata de la aplicación de cualquier medida para controlar la población; hasta que se estabilicen los números, habría varias generaciones que tendrían que soportar la carga de una población envejecida). Los anticonceptivos como primera "barrera de defensa", el aborto libre (financiado por el estado y, en un modelo ideal, gratuíto) en caso de embarazos no deseados (sean por la razón que sean; en este caso, considero que la mujer debería tener la última, y única, palabra en la decisión final) y la eutanasia en el caso de enfermedades terminales o voluntad expresa del paciente o su familia en casos insalvables.
Todo eso sería la base. El siguiente paso sería asegurarse de que, ya que la natalidad estará tan limitada (e incluso, en casos extremos, controlada directamente por el gobierno), los recién nacidos tengan todas las garantías que la ciencia pueda ofrecer en lo referente a su salud, desarrollo y futuro. Ese paso, esa puerta que habrá de llevar a la raza humana al siguiente paso de su evolución como especie, es la intervención genética directa. La elección de rasgos genéticos "limpios", esto es, la erradicación de todo tipo de enfermedades y malformaciones congénitas, la eliminación de cualquier tara hereditaria y la certeza de que el feto nacerá con las más altas probabilidades de disfrutar de una vida sana. No sólo eso, sino que también se contará con todo un banco de clonación y donación de órganos que serán 100% compatibles con cada paciente, sin riesgos de rechazos ni la preocupación de un origen quizá dudoso.
La investigación con células madre es el primer paso, la cual defiendo también a conciencia; la investigación genética debería contar con todo el apoyo posible, con una financiación absoluta. Ya va siendo hora, ya hay conocimientos teóricos y prácticos más que suficientes para empezar a dar pasos serios en la materia. No obstante, la moralina rancia de esa involución social e intelectual que parece que nos está acechando ya, impide a la comunidad científica poner todas las cartas sobre la mesa y meterse en faena con todas las consecuencias.
El futuro debe ver a un hombre hecho a sí mismo, una humanidad con un control absoluto sobre su existencia, su rumbo y su destino. Es el siguiente paso en la evolución y, ya sea dentro de 50, 100 o 1.000 años, el hombre tendrá que aceptarlo y asumir su papel.
Ahora bien, la eterna cuestión, uno de los puntos flacos por el cual recibe más ataques y críticas es ¿Quién decide los rasgos a preservar y cuáles han de ser erradicados del mapa genético? La respuesta más obvia es la de eliminar enfermedades, taras y malformaciones. ¿Y a partir de ahí, qué? ¿Los hacemos a todos rubios y de ojos azules? (Qué ganas teníais de hacer esa pregunta, ¿eh?). En un principio, los rasgos no determinantes en el comportamiento o la salud del individuo deberían ser obviados. Pero claro, con semejante poder en potencia, es posible que muchos gobiernos, corporaciones o grupos sientan la tentación de ir más allá. Ese es un riesgo que hay que correr, uno con el que hay que lidiar y superar.
El debate está abierto. ¿Qué opinan ustedes, damas y camioneros, si han conseguido llegar leyendo hasta aquí?
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