Lo de las obras maestras es algo sumamente personal y difícilmente objetivable. José Luis Garci en cada programa, desde Qué grande es el cine hasta el actual Classics, no pasa un programa sin citar al menos 5 o 6 obras maestrasCon muchas estoy de acuerdo, con otras no, pero al final no importa en absoluto el término, sino la pasión con la que las defiende y lo vive. Para él lo son (obras maestras) y eso es incontestable, que para él lo son.
La opinión de cada uno es absolutamente respetable aunque no compartamos los mismos gustos.
Para mí ROBÍN DE LOS BOSQUES (1938), de William Keighley y Michael Curtiz es igual de buena que 2001: UNA ODISEA DEL.ESPACIO (1968), de Stanley Kubrick o EL HILO INVISIBLE (2017), de Paul Thomas Anderson.
Lo que no me gusta ni una pizca - y por eso he optado por darme de baja de el OR - no es tanto comentar películas que no me importan una m... (y que conste que yo tengo - y disfruto - de Netflix) como el hecho de los mismos parecen hechos por personas que parece que ni siquiera tienen el certificado de escolaridad por la forma en la que se expresan.
Al final l@s que intentamos algo distinto (Alex, mad dog earle, Otto+, hannaben, Nina, tomaszapa, cinefilototal, etc.) parecemos los últimos dinosaurios que poblaron la Tierra antes de la aparición de los primeros primates.
Quizás exagero pero creo que no soy el único que lo piensa.
En realidad y como suele indicar en numerosas ocasiones quizás usamos el término "obra maestra" con demasiada frecuencia.
En mi caso lo hago cuando una película ha formado, forma o formará parte de mi peripecia vital en lo que me quede de vida en este atribulado planeta.
Los últimos dinosaurios?
Hoy en día mas bien el monstruo del lago Ness o el Mokele mbembé, que son mas que nada una leyenda.
Perdonad los errores gramaticales que estoy cometiendo pero estoy escribiendo en el móvil y además no me deja corregirlos puesto que no puedo desplazarme en la caja de textos.
Es el devenir del tiempo. Mi padre decía cosas parecidas sobre mi generación, y ahora me encuentro diciendo cosas parecidas sobre la que me sigueEs inevitable, algo generacional.
Lo cierto es que hemos hablado del término "obra maestra", y sin entrar en debate, porque creo que es un término personal y subjetivo, lo que yo tengo meridianamente claro es que, si saliéramos a cualquier calle de España con un micrófono, a preguntar a la gente, "¿qué es una obra maestra del cine?", probablemente el resultado nos iba a parecer desolador.
Yo crecí en los 80, y sin duda mis preferencias infantiles tiraban por esa época y los inmediatos 70 anteriores, pero la escasa oferta (las películas del videoclub eran muy caras, sólo había 2 canales de tv, etc) provocaba que vieras de todo. Una noche te echaban ciencia ficción, una tarde descubrías el cine de aventuras con Errol Flynn o Burt Lancaster, una noche inolvidable te enfrentabas a los horrores de la Hammer, otra, el western... veías lo que había, que era poco, pero variado. Eso hacía que, aunque tú intentaras seleccionar lo que más te gustara, estuvieras expuesto un poco a todo.
Hoy, con las plataformas de streaming e Internet, esa "aleatoriedad" ha desaparecido. A click de ratón o de mando a distancia, eres el director de tu propia programación, sin límites, ves lo que quieres ver.
Por otra parte, yo no soy (tan) tremendista. Confío en que la vida se abre camino. De la misma forma que yo llegué a descubrir, apreciar, buscar, perseguir, obras 30, 40, 50... años anteriores a mí, eso seguirá pasando, aunque, sin duda alguna, en una minoría.
Todavía recuerdo tragarme el final del Telediario y un espacio corto llamado La bolsa para no perderme nada de Mazinger Z y seguidamente la Sesión de Tarde.![]()
Yo, a pesar de estar más cerca de los 60 que de los 50, me convertí en cinéfilo no por las películas que vi de niño en la gran pantalla (la más antigua de la que tengo recuerdo es EL COLOSO EN LLAMAS) sino en la pequeña y además muchas de ellas en VOSE.
Poco que añadir, entonces. Cuando hablé de valoraciones me referí a calificaciones como "obra maestra" que se entienden consensuadas. Según la RAE obra maestra es una ‘obra relevante o muy importante dentro de las de su clase’. Pero si hablamos de subjetividad entiendo que no lo hacemos en términos históricos ni académicos, sino personales, tipo "es una película perfecta", "la mejor de su creador" o "mi favorita". Ahí cada uno manda en su casa, tenga el nivel cultural que tenga.
Y es que de Lean siempre han estado algunas dentro de esa categoría a nivel crítico y académico, durante años. Breve encuentro, Dr. Zhivago u Oliver Twist han figurado en esa categoría tanto en Reino Unido, como en las típicas recopilaciones crítico-académicas literarias que colectivamente reducían a unas pocas las más importantes de la historia. Antes de internet, claro está. En ese aspecto yo soy muy Garci, si el título me parece clave en un género, movimiento o época, ahí que lo incluyo.
Aclarado queda, y uno agradecido por tan inesperado e interesante intercambio de opiniones.
Última edición por atticus; 30/05/2024 a las 01:32
"Reivindico la melancolía porque somos lo que fuimos" Carlos del Amor
Mensaje repetido por fallo en la conexión. Sorry
Última edición por atticus; 30/05/2024 a las 01:30
"Reivindico la melancolía porque somos lo que fuimos" Carlos del Amor
Añado un detalle más sobre el uso de "obra maestra", término sobre el que ya hemos discutido otras veces y más o menos estamos de acuerdo en que se utiliza con ligereza. La revista "Dirigido Por" publica cada mes un panel de puntuaciones de estrenos y la valoración máxima, con cinco estrellas, es "obra maestra". Obviamente, es difícil dar a ese calificativo otorgado al calor de un estreno el significado que dices del DRAE. Es evidente que, esa valoración, es algo así como las tradicionales matrículas de honor de las notas escolares. En el fondo, para mí, en sentido fuerte, "obra maestra" es algo un poco diferente, debería tener algo de modélico dentro de un ámbito, más allá de su calidad.
Me temo que nos pasa a todos.![]()
Sí, es bastante desesperante. A veces he tenido la tentación de tirar la toalla y dejarlo correr, sobre todo cuando escribo con el móvil.
Yo creo que lo hemos petado con tanta revisión.![]()
En mi caso y funcionando bien ya me resulta molesto el móvil.
Pero tal como va el foro es un suplicio. Algo mejor con una buena wifi que con el 5G de datos.
Pero sin duda el ordenador de casa, y eso que no tengo ni fibra.
Según un viejo compañero de clase el término puede usarse con total libertad, ahora bien... ¡transcurridos treinta años como mínimo de su estreno!. En futuras conversaciones con él pienso sacar a relucir tal condición para hablar de títulos como Ed Wood o Ni un pelo de tonto, a ver si "me lo compra".
"Reivindico la melancolía porque somos lo que fuimos" Carlos del Amor
El doctor Zhivago (1957), de Boris Pasternak
Ya en su momento avancé que, si era capaz de superar las primeras 100 páginas de la novela de Pasternak, comentaría brevemente las diferencias con relación al film de Lean. Finalmente, conseguí una buena traducción, en un castellano fluido (la edición correspondiente a la imagen que enlazo, de Círculo de Lectores), lo que ya es difícil teniendo en cuenta la costumbre en la literatura rusa de otorgar a un mismo personaje varios nombres que acaban despistando y confundiendo (por ejemplo, el protagonista es Yura, Yuri Andréyevich, Zhivago o Yúrochka, según el momento). Un texto que me ha proporcionado algunas tardes de agradable e inmersiva lectura.
Aunque, en general, el guion de Robert Bolt para el film de Lean sigue las líneas maestras argumentales de la extensa novela de Pasternak (de unas 600 páginas), como es natural su contenido se ve severamente reducido, tanto en número de personajes (que la película limita a unos pocos) como a situaciones. En el fondo, la lectura que hacen Bolt y Lean se centra en los aspectos más románticos de la novela, la relación entre Yuri Andréyevich Zhivago y Larisa Fiódorovna Guishard/Lara, hasta tal punto que acaba transformando el complejo texto de Pasternak en un digest que adquiere una marcada tonalidad rosa, dejando los acontecimientos históricos por los que transitan los personajes como mero telón de fondo.
Por contra, la novela de Pasternak es un texto denso, polémico, incómodo para las autoridades soviéticas, lo que nos hace comprender el porqué de sus problemas. Pasternak, escritor y poeta prestigioso, uno de los nombres más relevantes de la literatura rusa del siglo XX, fue, poco a poco, “cayendo en desgracia”, viéndose relegado a trabajos de traducción (Shakespeare, Göthe). Su marginación llegó al punto de no poder llegar a ver publicada en su país “El doctor Zhivago”. La novela apareció primero en italiano en 1957, editada por Feltrinelli. No fue hasta el año siguiente cuando apareció en ruso en una edición pirata en los Países Bajos, mientras se iban publicando traducciones a otras lenguas. La obtención del premio Nobel de Literatura de 1958 no hizo más que agravar sus circunstancias, viéndose obligado a rechazarlo, muriendo dos años después de un cáncer de pulmón. No fue hasta 1988 cuando “El doctor Zhivago” se publicó finalmente en la URSS, gracias al periodo de apertura que introdujo Gorbachov.
Leyendo la novela es fácil entender el rechazo por parte de la ortodoxia soviética. Zhivago es un personaje dubitativo, que ve con horror en lo que se convierte la revolución de Octubre, sus absurdidades, sus arbitrariedades, la crueldad de su implantación. Sin ser un texto explícitamente político, hay mucho de política y de filosofía en sus páginas, que se pueden interpretar claramente como una enmienda a la totalidad de la revolución soviética.
Veamos como se expresa Zhivago sobre el marxismo: “¿El marxismo y la ciencia? Discutir estas cosas con una persona a quien apenas se conoce es, por lo menos, imprudente. Pero dejémoslo. El marxismo es demasiado poco dueño de sí mismo para ser una ciencia. Las ciencias tienen equilibrio. ¿El marxismo y la objetividad? No conozco corriente más relegada en sí misma y más apartada de los hechos que el marxismo. Todos tienen la manía de verificar sus ideas en la experiencia, y, en cambio, los hombres de gobierno, por mantener la leyenda de su propia infalibilidad, hacen cualquier cosa por volverle la espalda a la verdad. Desprecio la política. No me gustan los hombres indiferentes a la verdad”. Negar el carácter de ciencia al marxismo, cuestionar la verdad de sus principios y despreciar abiertamente la política del partido conllevaba inevitablemente la condena de sus ideas por parte del régimen, incluso puede que en los años 30 esa opinión le hubiera comportado la muerte o la reclusión en un gulag.
Todo este nivel de lectura del texto queda fuera de campo en el film de Lean, escondido tras la capa de romanticismo de la relación amorosa entre Yuri y Lara y disimulado por la belleza un tanto de tarjeta postal de sus imágenes. Dejando de lado esta diferencia esencial entre novela y película, destaco aspectos concretos en que difieren una de la otra:
- Estructura narrativa: si la película se puede considerar un enorme flashback que ilustra lo que Yevgraf, hermanastro de Yuri, cuenta a la supuesta hija natural de Lara y Zhivago, la novela se narra en orden cronológico, empezando con la muerte de la madre de Yuri, y finalizando en un epílogo durante el verano de 1943, años después del fallecimiento del doctor.
De hecho, de esa conversación entre Yevgraf y Tanya que enmarca el film, da cuenta brevemente la muchacha, destinada a labores auxiliares en plena guerra, en una conversación con dos soldados, antiguos amigos de Zhivago, Gordon y Dúdorov.
- La balalaika no suena: no hay ninguna balalaika que simbolice la infancia de Yuri ni, al final, confirme a Tanya como su hija. Es una creación de Bolt/Lean, que Jarre sublimó convirtiendo su sonido en el fondo musical de la película, lo que provoca que se apoderé en demasía de la pantalla. Un detalle más de cierta melifluidad que caracteriza el film.
- La chispa de la vida: la película asocia la relación entre Yuri y Lara con el tranvía, incluso con las chispas que se desprenden del vehículo. Así, Yuri coincide por primera vez con Lara en uno, aunque no llegan a intercambiar ni una palabra, y acaba su vida cuando cree ver a su amada en las calles de Moscú desde la ventanilla de un tranvía. En cambio, en la novela, Yuri ve por primera vez a Lara, dormida, cuando acompaña al doctor en la visita a la madre de Lara, que se ha intentado suicidar, pero no todavía en calidad de médico, puesto que es muy joven. Su muerte también se da cuando sufre un ataque al corazón viajando en tranvía, pero no cree ver en la calle a Lara, la cual, no obstante, asiste al velatorio (se encuentra casualmente en Moscú) antes de que sea incinerado. Con todo, probablemente Bolt/Lean sacaron la idea para las chispas eléctricas de un pasaje de la novela en la que Yuri conversa con Lara, en Varykino, y él le cuenta la impresión que le causó la primera vez que la vio: “Esta muchacha delgada y frágil posee toda la feminidad del mundo, como si se tratase de una corriente eléctrica. Si te acercases a ella o la tocaras con un dedo, una chispa iluminaría la estancia fulminantemente o tomaría posesión de ti, para toda la vida, con el poder magnético de su tristeza”.
- El “malvado” Strélnikov: Pasha, el marido de Lara, se convierte, como en el film, en un comisario duro e inflexible, pero hay una cierta comprensión respecto al personaje, un idealista, al cual Lara no deja de amar en todo momento, e incluso Yuri admira en parte. Afortunadamente, la novela no cae en la caricatura, como es convertir a Strélnikov en un personaje malcarado, con una cicatriz que surca su cara, para que nadie tenga duda sobre su maldad.
Lara se refiere a su marido, ya convertido en Strélnikov, de la siguiente manera: “Siempre su mismo hermoso rostro de hombre honrado, decidido, el más honrado de todos los rostros que he visto en mi vida. Ni una sombra de afectación, un carácter viril, absolutamente privado de todo finguimiento. Así fue siempre y así siguió siendo”. Antes de suicidarse, algo que en la película solo conoceremos por lo que cuenta Komarovski, en la novela Strélnikov visita a Zhivago, en Varykino, una vez Lara ya ha marchado hacia Oriente con Komarovski, y mantienen una larga conversación.
- Varykino: a diferencia de la película, Varykino no es ningún “palacio de hielo”, simplemente es una casa grande, bien acondicionada, donde Lara y Yuri se refugian con la hija de ella cuando abandonan Yuriatin. Nuevamente, como en el caso de la balalaika, Bolt/Lean quieren dotar de un marco “fascinante”, de “arrebatadora belleza”, a la relación amorosa de la pareja
Por lo demás, la película es relativamente fiel a la novela, aunque ciertamente mucho más reducida en su contenido argumental, y menos densa en la filosofía de la historia y de la vida que contiene. Lo dicho, Doctor Zhivago, el film, me parece una versión “para todos los públicos”, convenientemente suavizada y expurgada de complejidades políticas e históricas, de un texto que Pasternak escribió poniendo toda la carne en el asador, incluso a costa de su vida. Recomiendo su lectura, por encima del visionado del film, aunque sin duda este es uno de los hitos del cine bigger than life de Lean.
Quizá más adelante me atreva con la lectura de “Pasaje a la India”, de E.M. Forster. A ver si durante las vacaciones me animo.![]()
Yo tengo pendiente de leer todavía a Dickens (pero solo Oliver Twist), Boulle, Lawrence, Pasternak y Foster... ¿Flaubert?... y Conrad...![]()
Descarto la lectura del libro de Lawrence. El de Dickens lo leí hace tiempo. En cuanto a "Madame Bovary" de Flaubert, también lo leí hace años, y aunque algo del personaje se puede rastrear en la película de Lean, Ryan's Daughter no es una adaptación de la novela ni mucho menos.Ah, y la de Conrad también la he leído... Y no creo que vuelva que hacerlo.