Freefall
Llegamos al final. Ambientemos esto con el tema de Tim Truman que suena en la escena final de este último episodio:
No es Jan Hammer, no tiene esa magia de los teclados del checo, pero como llevo diciendo durante todo el repaso a esta quinta temporada, se da un aire crepuscular, como si la serie estuviera ya fuera de tiempo, agotada, que ese tipo de música new age le sienta francamente bien.
Freefall es el episodio final de Miami Vice y en su momento fue emitido como uno solo de doble duración pero en las reemisiones y en los DVD aparece como episodio doble. No está mal, no es de los mejores de la serie, pero si de la temporada, muy digno, muy serio, muy MV en muchos aspectos pero a la vez muy propio del estilo de la última temporada y, e incluso, de los 4 episodios perdidos, emitidos después de Freefall pero rodados anteriormente con la idea, claro, de emitirlos antes del final.
Nada que no hayamos visto antes: una agencia del gobierno proponen a Crockett y Tubbs una misión de rescate en un país inventado de Sudamérica debido a la experiencia que tienen etc En MV la veracidad tenía sus límites pero dentro de su propio universo había pocas cosas que rechinaran (por ejemplo en la vida real sería absurdo que hubiera tantos tiroteos pero en la serie siempre los hubo) pero esto es altamente cuestionable ya que ese tipo de misiones jamás se encomendarían a dos agentes de la policía local. En este caso deben sacar de un país medio en guerra nada más y nada menos que a un General, el cual va a dar toda la información que tiene sobre el cartel -el cual no quiere que salga del país para que no se vuelva aún más inestable- a cambio de dicho rescate.
El episodio sigue el guión ya visto anteriormente: sorpresas por el camino, traiciones, agentes dobles y, sobre todo, lo ya inevitable de que la agencia tuviera realmente otros planes. En este caso Crockett y Tubbs se adelantan y operan por su cuenta hasta el punto de, conscientemente, saber que podría acabar con sus carreras. Y así es, en la escena cumbre del episodio, ante la amenaza del mando que los ha contratado, Crockett y Tubbs lanzan sus placas al suelo, pese al apoyo que les promete el Teniente Castillo que llega justo a tiempo para poder recoger las placas y dedicarles una de sus famosas caras de no ìenso decir nada.
La escena final con Crockett y Tubbs despidiéndose frente al barco del primero y antes de que este lleve a Tubbs hasta el aeropuerto en el Testarossa, es particularmente bonita. Sencilla pero con la mencionada música de Truman, con ese aire de que Miami Vice no podía superar el final de la década de los 80, con la moda, la música (la inminente llegada del grunge, el renacimiento del punk, el trash, el pop suave inglés, el eurodance), la tecnología, la economía (faltaba poco para la recesión de principios de los 90), todo eso significaba un cambio de década demasiado acusado para una serie que no es que fuera ochentera, sino que ella misma colaboró a la imaginería de la década, creándolo.
Tras esa escena los créditos son distintos, y no sólo por ser de color naranja, sino por contener un montaje de imágenes de toda la serie mientras suena el Tell Me de Terry Kath. La verdad es que la canción le sienta genial al montaje en el que no hecho de menos casi que nada, es emotivo recordar las 5 temporadas de la serie, sobre todo porque nunca fue particularmente blanda, sino todo lo contrario, por lo que los puntos emotivos son auténticos, reales, no artificiales.
Del episodio destaca lo mismo que en los anteriores (o posteriores según la emisión) 4 episodios perdidos, y es la poca presencia del resto del equipo, salvo Switek que si aparece lo suyo. Pero Trudy y Gina apenas aportan algo mientras que Castillo, tras 4 episodios sin aparecer un solo minuto, aquí lo hace sólo en dos escenas, lo cual me confirma que este hombre debería estar ya en otro proyecto o se largó por algún motivo pues ambas escenas pudo rodarlas en un solo día.




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