Pero es una pena que a los que nos gusta el cine en V.O nos tengamos que ir a salas que parecen un club de la ley seca; y lo más grave: que haya tan poquitas.
O que algunos decidamos no ver una película por no ternerla que padecer doblada (y eso que yo vivo en Madrid, que hay casi de todo, pero Solomon Kane decidí no verla por eso)