Cita Iniciado por JRA Ver mensaje
Sony vendió su planta de prensado de Blu Rays situada en México. Creo, que la política de lanzamientos puede obedecer a un lento pero continuado declive del soporte físico para el video, como antes fue para el sonido. Para ventas menores, pues ediciones más limitadas. Sobre todo si no son los grandes títulos punteros del cine comercial actual.
El desinterés por el soporte físico y la apuesta decidida (ya una imposición) hacia el consumo a través de plataformas, nubes y cuotas lleva años en marcha. Las multinacionales se retrajeron (en España casi desaparecieron, a excepción del blockbuster de turno) y empezaron a ceder sus derechos a empresas editoras más pequeñas que confían en abastecer el mercado existente de interesados en comprar discos y no confiar en la dudosa disponibilidad permanente de los títulos que le interesan, ahora dispersos en un batiburrillo de compañías en pugna por llevarse el gato al agua a costa de satisfacer, por su propia supervivencia, al público mayoritario de cada momento.

Pero el soporte físico, aunque esté en retroceso por modas y comodidades varias, sigue ahí. Y la prueba es que muchas editoras siguen comprando derechos y lanzando producto. Aquí se ha tardado más que en otros mercados más ágiles y perspicaces (y con mayor consumo, todo hay que decirlo), pero se van dando pasos en la buena dirección.

Si los responsables de las editoras actúan con cabeza, trazando estrategias de lanzamiento inteligentes, combinando títulos de más tirón con otros menos comerciales pero de entidad cinematográfica, y no enfocándose tozuda e indiscriminadamente a un único tipo de cine (el mercado español no creo que dé para sostener la especialización en exclusiva, y la tendencia a ello es un peligro que sobrevuela a algunas editoras) sus empresas podrán obtener beneficios y seguir en la brecha. Pero, insisto, si no se sabe escoger aquello que el aficionado espera, si se insiste en editar exclusivamente material de escaso relieve (aunque encuentre un cierto número de compradores) y en evitar comprar derechos de títulos con indiscutible envergadura cinematográfica, la sostenibilidad del negocio será muy precaria y pronto se verá comprometida.

Hay que seguir el ejemplo de las empresas que funcionan en otros países: sus catálogos son una muestra de diversidad y equilibrio entre lo comercial y lo especializado, entre lo mayoritario y lo minoritario, lo reciente y lo clásico, sabiendo seleccionar material de calidad tanto entre lo uno como entre lo otro.